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28/01/2026

El pequeño príncipe (Stanley Donen, 1974)

El pequeño príncipe es una adaptación de la novela de Antoine Sant Exupéry El principito dirigida por Stanley Donen con Bon Fosse y Gene Wilder

En plena ya decadencia del género, llegó esta adaptación del inmortal libro de Antoine de Sant-Exupéry El principito (1943), el libro escrito en francés más leído y traducido de todos los tiempos y que ha vendido más de 140 millones de ejemplares en todo el mundo. La dirección fue de un Stanley Donen que llevaba cinco años alejado de las cámaras tras las duras críticas a La escalera (1969) de la que hablé en este blog y significaba también su retorno al musical tras Malditos yanquis (1958).

El proyecto era muy complejo, pero en él se hallaban las características de su momento creativo bañadas en el cariz europeo que tanto admiraba y que el texto tenía y unirlo al musical clásico, para ello contrató a Frederick Loewe y Alan Jay Lerner (My Fair Lady, La leyenda de la ciudad sin nombre) que escribieron unas canciones que sin ser de las más recordadas de ellos, se seguían con gran interés. No obstante, los músicos renegaron del film, Loewe se negó a visitar el rodaje para supervisarla por diferencias con decisiones creativas de la producción y Lerner la detestó y se enfrentó con el director con el que había trabajado en Bodas reales (1951).

Aunque sigue la estructura del libro (el desierto, los planetas, la rosa..), la película se centra mucho más en el sentimiento de asombro y la pérdida de la inocencia a través de la música. Se respetan los dibujos originales del libro al comienzo con esa boa comiéndose al elefante, el niño Steven Warner con el largo tabardo y su diminuta espada, pero luego ya va prescindiendo. De la animación se encargó George Dunning, el director de El submarino amarillo que fallecería prematuramente en 1979.


El diseño de producción corrió a cargo de John Barry (no confundir con el músico y cuya prematura muerte, también en 1979, dejó a Hollywood sin un gran talento creativo), en lugar de buscar un realismo desértico optó por un estilo estilizado y minimalista, muchos de los planetas que visita el Principito están representados por escenarios abstractos y vacíos que enfatizan la soledad de los personajes (como el rey o el hombre de negocios). La imagen del pequeño príncipe en su minúsculo planeta deshollinando sus dos volcanes está muy conseguida. El desierto se filmó en exteriores en Túnez, lo que otorgó una textura real y abrasadora que contrastaba con la artificialidad de los números musicales.


La  fotografía estuvo a cargo de Christopher Challis, un colaborador habitual de Donen que utilizó colores muy saturados para la Rosa y los encuentros espaciales, contrastándolos con los tonos ocres y dorados del Sahara. Para simular el vuelo entre planetas y el tamaño del Principito se recurrió a técnicas de composición de imagen (mate) y efectos prácticos de cámara que, aunque hoy se ven algo anticuados, en su momento buscaban mantener un aire de cuento ilustrado.

El director maneja la cámara de forma coreográfica, en el número de la Serpiente con Bob Fosse, la técnica se centra en el montaje y los ángulos de cámara para resaltar el aislamiento de su cuerpo, creando una sensación de movimiento reptiliano que es artísticamente impecable. Se acostumbra a decir que ese movimiento fue el que inspiró a Michael Jackson. La canción "A Snake in the Grass" es la pieza más rítmica y moderna de la película con un aire de jazz oscuro y sinuoso que rompe con el resto de la partitura. Se tuvieron que construir plataformas ocultas bajo la arena para que pudiera ejecutar sus pasos de jazz con la fluidez que él exigía. Su traje negro de lentejuelas absorbía todo el calor del sol convirtiéndose en un horno humano durante las tomas.


Aunque esa escena es la que se suele nombrar, a mí siempre me queda más para el recuerdo la que tiene con Gene Wilder como zorro que técnicamente es más sencilla, pero emocionalmente más efectiva. Resalta su timidez inicial utilizando lentes que permiten una gran profundidad de campo. Esto permite verlo escondido entre los arbustos, mientras el Principito permanece en primer plano. Esto visualiza físicamente la distancia emocional que hay entre ellos antes de ser "domesticados".


El diseño de vestuario de Shirley Russell para Gene Wilder fue brillante también desde un punto de vista técnico, no se utiliza un disfraz de animal literal, sino un  traje de terciopelo en tonos naranjas y amarillos con una estructura que recordaba un frac y un peinado que sugería las orejas de un zorro. Esto permitía que toda la expresividad facial de Wilder fuera visible para la cámara, confiando en el color y la textura para que el espectador aceptara la fantasía.

La canción que comparten es un vals suave. La cámara de Donen sigue a los dos personajes con movimientos circulares, imitando el juego de acercamiento y alejamiento. No hay cortes rápidos; el montaje es pausado para permitir que el diálogo —que es casi literal al libro— respire.

Para el papel del aviador se contó con Richard Kiley, una leyenda de Broadway (el Don Quijote original en El hombre de la Mancha) que con su técnica vocal le da a la película una seriedad y una potencia que eleva el material por encima de una simple película para niños. Le da un trasfondo de adulto amargado  más profundo a través de canciones como "I Need Air", convirtiendo la historia en una búsqueda de su propia redención personal, más que solo en el relato de las aventuras del niño. Frank Sinatra se había interesado, pero Donen lo vetó: "El papel requería a un hombre que debía dejarse llevar por un niño de 6 años. Es difícil para mí imaginar a Frank relacionándose con un niño de esa manera...No quería arriesgar la película con él"

Para el principito se realizó un casting internacional buscando una apariencia de querubín que recordara las ilustraciones originales, el elegido fue Steven Warner que tenía solo 7 años cuando fue elegido entre cientos de niños, aunque su actuación es recordada por su dulzura, no continuó con una carrera cinematográfica destacada, lo que ayudó a que su imagen quedara congelada en el tiempo. Intervino dos años después en El pájaro azul de George Cukor y en la serie The mayor of Casterbridge (1978). Se dedicó a los efectos espaciales según Wikipedia y colaboró en Gladiator (2000)

Donna McKechnie fue la Rosa, era una de las bailarinas más grandes de Broadway (estrella de A Chorus Line) y supo mezclar  arrogancia y fragilidad a través de movimientos de danza clásica. Los habitantes de los asteroides fueron interpretados por actores de carácter británicos de gran renombre: Joss Ackland como el Rey. Clive Revill como el Hombre de Negocios y Graham Crowden como el General.

La crítica fue beligerante con el film, en 1974, el cine estaba dominado por el "Nuevo Hollywood" (películas realistas, crudas y violentas) y un musical de fantasía con estética de Broadway se sintió, para muchos  como algo anticuado o fuera de lugar. Vincent Canby del New York Times, calificó la película de "pesada" y criticaron que el tono filosófico del libro se perdiera entre tantas canciones. El libro de Antoine de Saint-Exupéry es considerado casi sagrado en Francia y por los amantes de la literatura, los puristas criticaron duramente a Donen por convertir una fábula melancólica y minimalista en un espectáculo de Hollywood, sentían que los decorados y el estilo de las canciones de Lerner y Loewe rompían la sencillez del mensaje original

Él era consciente de que, hiciera lo que hiciera, iba a decepcionar a los puristas porque la magia del libro reside en lo que no se ve, mientras que el cine es el arte de hacer ver. Reconoció que quizás el tono de la película era demasiado sofisticado para los niños y demasiado infantil para los adultos. Recuerda mucho el final, aunque la película respeta el desenlace (la partida del Principito), el lenguaje cinematográfico hace que la "muerte" física del niño sea más explícita visualmente que en el libro, donde Saint-Exupéry la describe de forma muy sutil. No quería que fuera una película triste, pero tampoco quería traicionar el final agridulce del autor Al final, confió en la música final para elevar el espíritu del espectador y sugerir que el viaje continuaba.

La película producida por Paramount fue un fracaso en EEUU, aunque consiguió que la banda sonora y la canción "Little Prince" estuvieran nominadas al Oscar que no consiguió, pero sí en los Globos de oro. Aquí tardó dos años en estrenarse con una distribución modesta y una crítica que tanto la alababa como la repudiaba, en el ABC del 2-11-76 leíamos a Pedro Crespo escribir: "Donen mueve las escasas piezas de sus figuras por un tablero asimismo reducido, y lo hace con indudable maestría, sin grandilocuencias, consciente de lo insólito del argumento, de la rareza de la propia producción, logrando una pequeña obra maestra, una película absolutamente distinta". Jorge de Cominges en otra edición del diario : "El film es muy irregular. Las escenas cursis-la rosa-alternan con las francamente mareantes-e l historiador, el hombre de negocios-y algunos elementos de animación -las palomas- hacen recordar los peores momentos de Walt Disney" Posteriores pases televisivos en la década de los 80 y 90, su edición en VHS y luego en DVD la convirtieron en un objeto casi de culto por parte de muchos que la siguen admirando.


Bibliografía:

Silverman, Stephen M. (1996). Dancing on the Ceiling: Stanley Donen and His Movies. Alfred A. Knopf.

Casper, Joseph Andrew (1983). Stanley Donen. Scarecrow Press.

21/01/2026

La historia de Buster Keaton (Sidney Sheldon, 1957)


La historia de Buster Keaton es un biopic del cómico con Donald O´Connor

Retomamos tras el paréntesis navideño el blog de nuevo con Buster Keaton y con uno de los biopics menos recordados hoy en día y que paradójicamente tendría que haber sido de los más recordados, hablo de The Buster Keaton Story que en España no llegó a estrenarse y solo se pudo ver en unos pases en los 90 en las televisiones autonómicas. En los créditos se nos dice que "esta es la triste, feliz y amorosa historia de amor de uno de los inmortales de la escena silente"

La Paramount se encargó de llevar a la pantalla la vida del genial cómico, se habla de una cifra abundante en la época que según distintas fuentes rondaba desde los 18.000 hasta los 50.000 dólares por los derechos de su biografía, con las ganancias pudo comprarse una mansión al sur de California donde vivió el resto de su vida y fue su único motivo de agradecimiento hacia el film.


Su director fue Sidney Sheldon, más famoso por sus guiones y posteriores best-sellers y que no brilló como se esperaba detrás de las cámaras, ganó el Oscar por el guion de El solterón y la menor (1947) protagonizada por Cary Grant, precisamente lo dirigió cuatro años después en su ópera prima La mujer soñada. Tras este biopic, solo volvió a dirigir sin acreditarse con Donald Petrie Buster and Billie (1974), producción prácticamente desconocida en España.

Precisamente, se le achacan las culpas del fracaso del film a ser un director totalmente indiferente, aunque el problema venía del guion que también escribió, además de producir, junto a Robert Smith lleno de licencias artísticas y que no pretendía ser un reflejo fiel de su vida, sino acrecentar su aspecto más melodramático. Muchos admiradores del actor le recriminaron que lo presentara como un genio aislado y torpe socialmente, cuando era admirado, exagerando su alcoholismo o caricaturizando sus matrimonios. Sin embargo, el propio actor aceptó participar en un cameo y asesorar al actor que le daría vida : Donald O´Connor.

Curiosa resulta la comparación entre ambos, Hollywood no supo sacar el talento de tal estrella tras su genial papel en Cantando bajo la lluvia (1952), protagonizó varias películas de la mula Francis y un musical con canciones de Irving Berlin que tenía a Marilyn Monroe entre sus protagonistas: Luces de candilejas (1954) nacido a raíz del éxito de Navidades blancas (1954) que él iba a protagonizar junto a Bing Crosby, pero que por un problema de salud su papel fue designado a Danny Kaye. Se habla de que su papel de Buster Keaton tenía que haberle llevado al Oscar, pero fue al final el que acabó con su carrera en el cine. En la crítica del ABC en su pase televisivo por Tele Madrid el 22-6-1990 señalaba que: "Resulta, en primer lugar, cuando menos desconcertante el que se eligiera a Donald O´Connor, un actor, aunque en ocasiones excelente, propenso al exceso gestual".


La protagonista fue Ann Blyth que daba vida a Gloria Brent con el que mezclaban características según el IMDB de las tres esposas que tuvo, la otra actriz protagonista fue Ronda Fleming de la que se señala en  dicha página que era una referencia velada a su suegra, a Mae Murray y a Gloria Swanson (comparación excesiva). Destacaban también Peter Lorre dando vida al director de cine ficticio Kurt Begner y Jackie Coogan (el chico de Chaplin).

La película sin funcionar del todo mal, se olvidó rápidamente y cuesta encontrarla, una copia con calidad mejorable circula por YouTube. Se apunta que más que un homenaje a Keaton es para recordar a Donald O´Connor que imita con precisión el slapstick, reproduce caídas, saltos y gags y transmite la fragilidad física de este, pero se le reprochó que su personaje por culpa del guion tuviera un carácter sentimental, vulnerable y casi neurótico, una visión particular de Sheldon que lo veía como un personaje trágico y que quería reflejar el sufrimiento personal detrás del genio. El propio actor declaró tiempo después de que el guion era "malditamente deshonesto" y que no tenía que haberse hecho si no iba a ser fiel a Keaton, tuvo que terminar el proyecto bajo presión.


Pese a todas las objeciones, creo que resulta muy interesante ver La historia de Buster Keaton ya que permite ver cómo el Hollywood de los 50 reinterpretaba a los genios del cine mudo, es una producción más que correcta con una buena fotografía, vestuario adecuado de Edith Head y un montaje bastante funcional  que entretiene especialmente su primera mitad y que si hubiera sido más objetiva en toda la parte melodramática de después se la recordaría más. Por cierto, Cecil. B.De Mille hace un cameo.

BIBLIOGRAFÍA:

CULLEN, Frank: Vaudeville old and new: an encyclopedia of variety, performers in America (Tomo 2) 2007, ed. Routledge, London.









10/12/2025

En aquel viejo verano (Robert Z. Leonard, 1949)


Carátula del filmee "En aquel viejo verano" de Robrt Z.Leonard con Judy Garland, Van Johnson  y Buster Katon

El bazar de las sorpresas es de esas grandes comedias que a pesar de ser navideñas, no suelen mencionarse entre los primeros títulos para estas fechas. Y menos aun el remake en clave musical que en 1949 dirigiera Robert Z.Leonard con Judy Garland y Van Johnson, así que animo a recuperarla y a pasar un rato de lo más agradable visionándola.



La película de Lubitsch adaptaba una obra de teatro del autor húngaro Miklós Laszlo Perfumerie, para esta se contó con varios guionistas como Albert Hackett (Siete novias para siete hermanos, Qué bello es vivir) que trasladaban la acción de aquella Budapest de los años 30 del pasado siglo a una tienda musical de Chicago de principios del siglo. No usaba una banda sonora original, sino canciones clásicas de época y qué decir que aprovechaba el talento de su protagonista en una de sus ya últimas colaboraciones con la MGM y acompañada por el galán Van Johnson.

Pero una de las grandes sorpresas del filme es la presencia de Buster Keaton que volvía a los estudios tras su desafortunada etapa anterior por la cual fue despedido en 1933. Ideó las divertidísimas escenas de la rotura del violín y las de Johnson destrozando el sombrero de ella. a pesar de ello, no aparece acreditado en los créditos.

 

 En aquel viejo verano no llegó a estrenarse en España y la primera vez que se pudo ver fue en un pase del año 1986 en TVE. Las comparaciones con Lubitsch son odiosas y tampoco del todo justas, por otra parte a Van Johnson siempre se le reprochaba cierta frialdad interpretativa.

Como curiosidad podemos ver a Liza Minnelli como el bebé que sale al final, la actriz lo pasó mal ya que según cuenta, tenía él la mano helada. Por otra parte, el decorado es el mismo de otro clásico con la Garland: Cita en Saint Louis. A pesar de que Robert Z. Leonard no llegó a tener una gran película como su El gran Ziegfleld, desarrolla unas pautas muy adecuadas para ese tipo de cine que sin pretender pasar a la historia, entretenía y facilitaba olvidarse de las penas.


28/11/2025

El viejo fusil (Roberto Enrico, 1975)

 

Carátula de la película El viejo fusil (1975)


Cineasta prácticamente desconocido hoy, Roberto Enrico se caracterizó por ser un narrador puro y retratar a personajes enfrentados a la guerra, la injusticia y la adversidad, le obsesionaba la herida emocional y la venganza como catarsis. En nuestro país apenas se comercializó su cine, aunque rodó aquí El boulevar del ron (1971), quizá su film más comercial con Brigitte Bardot y Lino Ventura. Otras que sí se vieron fueron Los aventureros (1967) con Alain Delon y Jean Paul Belmondo, cinta de aventuras y reflexión filosófica poco convencional, Ho! (1968) también con este último, mezcla de cine negro y acción, o El secreto (1974), un thriller paranoico muy habitual en los 70.

Pero la más recordada es El viejo fusil (1975) protagonizada por Philippe Noiret y Romy Schneider que narra la historia de un cirujano francés cuya familia es asesinada por los nazis. Decidirá vengarse y asesinar a todos los relacionados. El tema de la justicia por cuenta propia ya era muy habitual en los westerns por ejemplo, de hecho podemos establecer paralelismos con el personaje de Kirk Douglas en El último tren de Gun Hill (1959), en esta era violada y asesinada su esposa, su misión sería capturar y llevar al culpable ante la justicia. Sin embargo, era una violencia legalista y aquí en cambio, personal, visceral y sin reglas. Pero en ambas teníamos el desarrollo de la acción en un espacio cerrado, ahí eel pueblo dominado totalmente por el cacique local y aquí un castillo medieval con pasadizos y trampas y el tema del hombre solo contra todos.




La crítica de entonces se dividió y podemos apreciar como prueba la opinión de Ángeles Masó en el País del 22-10-1976: "Un filme que parece realizado para justificar la violencia que lleva implícita" en contra de Miquel Porter Moix en TeleExprés: "Me parece que el público hará muy mal si coge el film como una especie de justificación de la violencia, cuando, precisamente, de lo que se trata es de todo el contrario, de decir hasta qué punto la violencia tiene forma de espiral centrípeta y que, una vez encendida, no es fácil pararla."

Carátula de la película Lacombe Lucien de Louis Malle en comparación con El viejo fusil de Roberto Enrico
Carátula del filme de Malle

Enmarcada también en la moda setentera del cine revival con títulos interesantes como Lacombe Lucien (Louis Malle, 1974) o Les violons du bal (Michel Drac, 1974), se revisaban y ee rompían visiones idealizadas sobre la Francia unida, la Resistencia gloriosa y se recuperaban episodios silenciados, sin embargo en Malle la acción se centraba en una colaboración banal, sin ideología donde un chico se unía a la Gestapo por puro azar y mostrando un realismo psicológico. En la de Drac, en la que se aborda la persecución por ser judío, se empleaba un estilo tierno y la voluntad de cerrar heridas. Tengamos esto presente porque el título primero propuesto fue La cicatriz.

Para seguir la historia, se nos presentan contínuos flashbacks sin fundido en negro y con una luz cálida para recordar la familia del protagonista en contraposición con el tono frío del presente. Destaca la utilización de la música de François de Roubaix con un estilo que recuerda las composiciones de Charles Trenet.

Le elección de este castillo de Bruniquel obedecía al empeño de Enrico de querer rodar en el lugar donde se refugió su esposa y familiares durante la guerra y aunque la historia es ficticia hay puntos coincidentes con masacres nazis como la ocurrida en Oradour-sur-Glane een 1944.

Así pues, muy interesante revisar El viejo fusil y debatir sobre la violencia por cuenta propia. También es una oportunidad de poder ver a Philippe Noirett en uno de sus papeles, según él, más complicados ya que en la mayor parte del metraje está solo, llorando, gritando o ante escenas brutales.


10/11/2025

Samantha (Melville Shavelson, 1963)



Cineasta injustamente poco reconocido, la carrera de Melvlle Shavelson se caracterizaba por un cine comercial y popular dotado de gran ingenio en su técnica, quizá las protagonizadas por Sophia Loren Cintia y Capri o pequeñas joyas como Tu mano en la mía. Samantha es una comedia alegre y vistosa protagonizada por un Paul Newman en una de sus escasas incursiones en el género y junto a su mujer Joanne Woodward.

El director enseñó el guion a esta y le contestó: "Me encanta, es el guion más sucio que he leído", la actriz estaba harta de los papeles que le ofrecían hasta entonces como ama de casa o mujer insulsa, pero le pidió a su marido que protagonizara el filme para que tuviera éxito, a Newman no le convencía y ello provocó una gran bronca entre ellos, por suerte todo terminó con un final feliz y la pareja siguió junta sus más de 50 años casados.

Samantha (A New Kind of Love) contaba la historia de un periodista mujeriego y ocioso que se enamoraba de una modista que se dedicaba a copiar los vestidos de la gente rica para ofrecérselo a los pobres. La película jugaba con los equívocos de identidad, ironizaba sobre el mundo de la moda y las diferencias entre estadounidenses y europeos. El reparto incluía a la siempre magistral Thelma Ritter, un Maurice Chevalier autointerpretándose y una Eva Gabor que soltaba la frase de "La mayoría de los americanos no aben divertirse, En Europa hemos aprendido a no ser tan cohibidos, será por eso que todas las guerras empiezan aquí"


 

 Las críticas resaltaban ese argumento poco pretencioso, pero bien presentado, así en el ABC del 29-3-1964 leíamos: "Son obras que se ven con sonrisa, se gustan, se admiran y se olvidan. Películas perfectas, pero sin asidero, sin problemas de espíritu, literario o estético que obligue a discurrir o simplemente pensar"


El colorido era una de sus bazas más fuertes, como en toda obra de su director, empleaba una paleta
viva y un gusto por el rojo y el azul en las escenas nocturnas, aparte de ello jugaba con dividir la pantalla (técnica que se puso muy de moda en los 60 y que Stanley Donen había empezado a utilizar). Shavelson que era el escritor también del guion, era consciente de que este tampoco pretendía una reflexión filosófica para el público, así que se ingenió unas escenas oníricas a lo largo del metraje que resultan muy divertidas y en las que los dos protagonistas están sumamente divertidos, ahí vemos, entre otras, a él en bicicleta, jugando a fútbol americano o montado en carro. También va superponiendo imágenes y jugando con ella mucho antes de la Inteligencia artificial nos invadiera, con estas herramientas crea un montaje con un notable ritmo narrativo.

Uno de sus puntos más fuertes es la fiesta de las costureras en el día de su patrona Santa Catalina ahí sale Chevalier que se permite recordar algunas de sus canciones más populares incrementando el tono desenfadado y vitalista del filme, veremos a u  Newman también haciendo de él... Incluso esta acaba con un diálogo entre Woodward y la estatua de la santa.


Y un valor añadido es de ir viendo ese elegante vestuario que como casi toda producción Paramount corría a cargo de la mítica Edith Head y que fue nominado al Oscar, así como su banda sonora adaptada que contaba con un Frank Sinatra versionando el A New Kind of Love que daba nombre al título original y que fue uno de los mayores éxitos en 1930 de Maurice Chevalier. Precisamente era utilizada su letra para el eslogan que anunciaba Samantha como la película que adopta una nueva actitud sobre el amor.


BIBLIOGRAFÍA:

LEVY, Shawn: Paul Newman, la biografía, cap.13. Ed.Debolsillo, 2010, Madrid


30/10/2025

El reportero (Michelangelo Antonioni, 1975)

La figura del director Michelangelo Antonioni con el tiempo ha sufrido evoluciones que van desde quienes lo consideran todo un genio del séptimo arte o aquellos que valoran sus elogios como parte de una moda pasajera, pero sea cual sea nuestra opinión, no cabe duda que visionar cualquiera de sus obras nos dará que hablar. El reportero (The passenger1975) se sitúa ya lejana en el tiempo de aquella trilogía de la incomunicabilidad (La aventura (1960), La noche (1961) y El eclipse (1962), para las generaciones que no habían nacido aun, reencontrarse con sus creaciones quizá nos permita un análisis sin prejuicios. 



   

 Ya por comenzar analicemos su título original The passenger. Locke, el personaje de Jack Nicholson, al tomar la identidad de Robertson se convierte en un pasajero en la vida de otra persona, con el cual intenta escapar de su propia vida con un fracasado matrimonio y una profesión que no le llena, se transita por una vida incapaz de controlar su destino, pasa a ser perseguido con la nueva identidad (la de un traficante de armas de una guerrilla africana). Intercambio de personalidades, evadirse de la existencia y la vida de paso serán temas que iremos viendo a partir de la relación que establece en el guion. 

 Por una parte, está la figura de Antoni Gaudí, en Barcelona visita el Palau Güell y La Pedrera, se subraya si estaba loco y su muerte acaecida por el atropello de un tranvía. Por otro lado, tenemos la situación política del país donde está cubriendo la información al principio. En un momento dado, muestra la escena real de un pelotón de fusilamiento militar. Todo ello contribuye a ir encontrando ese significado existencialista que tanto se analizó en la obra de su director, incluso la de querer ver más que él, pero eso pasa en las grandes películas y que nos permiten varias lecturas, incluso las más extravagantes. 


   

 La película en sí brilla en sus aspectos formales de principio a fin, ya el comienzo con ese desierto y esa planificación con los personajes que se van perdiendo en paisajes infinitos estableciendo planos de soledad y silencio y que desprenden vacío, calor y desesperación, nos damos cuenta enseguida del estado de desesperación del protagonista. Por otro lado, la fotografía de Luciano Tovoli es excelente y vemos especialmente esa Barcelona casi sin turistas con las Ramblas y sus tiendas de pájaros (muchos verán otro sentido al estar enjaulados...), el umbráculo del parque de la Ciudadela (aparición de Gustavo Re) o cómo retrata Mojácar (Almería) y el uso de las carreteras. 

 El reportero se estrenó en España en grandes salas aun, por una parte reunía a dos estrellas en su máximo apogeo, Jack Nicholson que acababa de interpretar Chinatown y Maria Schneider que acababa de saltar a la fama por El último tango en París (1972), pero que aqui habría que esperar hasta 1978 para poder ver el film. Su rodaje en Barcelona estuvo marcado por la polémica del secretismo y de la poca compenetración de su director con los periodistas, en el "Tele/eXprés" del 27-11-1973 se nos cuenta esto: "Antonioni no ha entendido a su personaje. Las exclusivas que hemos ofrecido a nustros lectores durante estos días han sido el fruto de un trabajo de lsrgas horas de espera de nuestros reporteros que como auténticos profesionales han sabido saltar la muralla que ha situado en torno a Antonioni, la cual ha culminado con malos tratos hacia nuestro periodista gráfico Nicolás y al cual un guardaespaldas que se hacía pasar por un "fotógrafo exclusivo" ha inmovilizado violentamente privándole de hacer unas fotos en plena calle." 

 Distribuida por la Metro Goldwyn Mayer y producida por Carlo Ponti, se le recortó bastante metraje que en el original eran unas cuatro horas. Decepcionó en el Festival de Cannes e incluso recibió algunos silbidos y la crítica la acogio con tibieza, como si estuviera cansada ya de él, así Ángel Fernández Tomás en La Vanguardia del 6-10-1976 escribía lo siguiente: "El reportero es una historia que en su línea argumental podría ser interesante, pero que Antonioni, cada vez más envanecido por su genialidad ha distorsionado, complicado y en suma, estropeado". Diego Galán, por ejemplo, cuestionaba sus películas: "La pobreza del cine del momento hizo ver a una hambrienta crítica en las películas de Antonioni una serie de resultados que estas estaban lejos de contener, posiblemente, un espejismo producido por la ambigüedad de las imágenes de Antonioni, permitía cubrir el enorme vacío del cine."  

Pero lejos de si nos gusta o no Antonioni, en El reportero hay dos cosas que no dejarán indiferentes y se recordará el film, la primera el travelling circular del final entre el exterior de una plaza y el interior de una habitación de un hotel donde la cámara llega a atravesar las rejas de una ventana (no lo vean si no quieren saber el final...) Y la otra es... la aparición de Joan Gaspart como conserje del Hotel Oriente.






21/10/2025

Recordando a Diane Keaton: Buscando al Sr. Goodbar (Richard Brooks, 1977)

 Amigos del No sin los títulos, reanudo el blog ya con normalidad a partir de la semana que viene. Mientras y como homenaje a Diane Keaton, permitidme que os vuelva a escribir el post que publiqué el año pasado sobre Buscando al Sr.Goodbar , una de sus mejores actuaciones y aun hoy en día una película desconocida para muchos, solo hace falta analizar la información sobre la muerte de la actriz estos días.


 


Aprovechando que se ha celebrado el Día internacional de la mujer y se han programado películas de distintas directoras o con temática femenina, voy a hablar de una invisible en plataformas y en televisión, aunque sí está en DVD, me refiero a Buscando al Sr. Goodbar de 1977, adaptación de la novela de Judith Rosner dirigida por Richard Brooks e interpretada por Diane Keaton. Ignoro los motivos de la “desaparición” de esta película, en su momento originó controversias y es posible que se vea políticamente incorrecta.



Brooks es de esos grandes nombres de la historia del séptimo arte no ya solo como director, sino como guionista, pasó de escribir a dirigir como antaño hicieran Wilder o Sturges para preservar la integridad de su obra, si nos fijamos en los créditos de sus filmes (ya saben que este blog se llama No sin los títulos…) aparece siempre el “Written for the screen”, su declaración de principios al espectador. Su faceta periodística le llevó a tratar temas entonces tabúes como la independencia de la prensa en El cuarto poder (1952), la delincuencia juvenil en Semilla de maldad (1955), el colonialismo en Sangre sobre la tierra (1957) o retratos femeninos en Con los ojos cerrados (1969) interpretada por la que fuese su tercera esposa Jean Simmons. Adaptó a varios escritores: Tennessee Williams: La gata sobre el tejado de zinc (1958), Dulce pájaro de juventud (1962),  Scott FitzgeraldLa última vez que vi París (1954), Joseph Conrad: Lord Jim (1965), Fiódor Dostoyevski: Los hermanos Karamazov (1958) o Truman Capote: A sangre fría (1967). Por lo tanto su nombre se adecuaba perfectamente para el tema de la película y darle el lenguaje cinematográfico adecuado a este best seller

Buscando al Sr. Goodbar describe a Theresa Dunn (Diane Keaton), la cual decide independizarse de su familia. Empieza ahí una doble personalidad que hace de ella una sensible profesora de niños sordos durante el día y una mujer que busca placeres nocturnos por los bares de la gran urbe. La novela había tenido bastante éxito y se promocionó con el eslogan de “Un best seller para mayores con reparos”. Sin embargo, el material partía de un caso real, el de Roseann Quinn, una profesora de escuela primaria asesinada en 1973 en Nueva York y que como el personaje de Diane Keaton tenía esa dualidad. Quien haya visto la película y lea su vida, comprobará que se han respetado bastante los hechos reales.

Brooks tuvo tanto empeño en querer llevar al cine esta historia que hasta hipotecó su casa para poder financiarla, el tema le servía de nuevo para enfocar y denunciar aspectos de la sociedad contemporánea y mostrar la cara más amarga. Su método, como buen periodista que era, fue el de diseccionar y vertebrar el personaje protagonista, llegó a entrevistarse con 600 mujeres que habían leído la novela de la cual introdujo algunos cambios como el de resaltar más el carácter cerrado y ultraconservador católico de sus padres, potenciar su faceta de profesora en una escuela de sordomudos, o darle más protagonismo al papel de su hermana Katherine.

Se trasladó la acción a 1976 (en una radio se oye un anuncio de la campaña de Jimmy Carter), quizá pueda pasar por alto este dato, podríamos pensar, un tanto ingenuamente, que era una manera de querer alabar el cambio político en EEUU y más por un director cercano al Partido Demócrata. Con la película ya avanzada, su hermana en un momento le recrimina a Theresa que no crea en nada y que ni siquiera fuera a votar, hay ahí lanzado un dardo envenenado a la política y es que Brooks no se casaba con nadie.

Diane Keaton ofreció una interpretación maravillosa, aquel mismo año había ganado el Oscar por Annie Hall, bien podía haberlo obtenido también por esta. Refleja perfectamente los estados de ánimo de su personaje, su mala relación con su padre queda patente ya sea a través de flashbacks (se nos muestra que fue operada de una escoliosis debida a una poliomielitis y arrastra una cicatriz desde entonces, el tema será retomado luego en una fuerte discusión con este por su negativa a tener hijos o pesadillas (sueña que va a verlo en su capilla ardiente, incluso llega a llorar, pero este se despierta y ofrece una sonrisa tenebrosa). Constantemente es despreciada por sus ideas liberales.

Otro vínculo reforzado en la película es el que tiene con su hermana Katherine (Tuesday Weld), tampoco encuentra su lugar en la vida y recurre al sexo en grupo, drogas, visionado de cine X…probablemente era el modelo perfecto para su padre, pero acabó fracasando su matrimonio, tiene que abortar a escondidas (se hacen bastantes referencias a este tema), llega a tener una relación con un hombre judío y esto también es aprovechado, aunque de manera más superficial, para mostrar la falta de compenetración entre religiones. Hay un momento que sorprende y es una buena trampa de guion en la que ella disfrazada apuñala a Theresa con un cuchillo de goma.

Y el tercer refuerzo que introdujo Brooks fue el de intensificar su vida de día como profesora de una escuela para sordomudos, hay un momento en que corrige el apellido de una alumna, pero le dicen sus compañeros que es que se pronuncia de esa manera, esto sirve también para que la veamos como una persona frágil que comete errores sin querer y sensible ante estos. Muestra mucho afecto hacia los niños y hasta consigue que una niña afroamericana marginada consiga hablar probablemente por el cariño mutuo...Estamos, pues, viendo dos personajes marginados por el sistema que se necesitan. Una de las mejores escenas es cuando ella un día llega tarde debido a que se ha tomado una pastilla para dormir y no tiene reparos en explicarlo, uno de los niños le suelta que no le cree ya que la han glorificado y les imposible que tenga problemas.

Y luego tenemos el esqueleto principal que son sus aventuras de noche, se nos presentan varios personajes, la lista ya había empezado con el del profesor universitario con el que consigue su primera relación sexual, pero que la va marginando, no se ve capaz de dejar a la que es su mujer y más bien la utiliza para satisfacer sus deseos. Entre toda esa gente que deambula por esos bares destaca el de Tony (un Richard Gere aun no muy conocido, con una sobreactuación en este caso bien trazada) del que hallamos pistas también de su condición psicológica, suelta una frase demoledora: “La cocaína sirve para ver a América amable”, a pesar de ser un personaje que recurre a la violencia al ser rechazado, muestra también una dualidad ya que también se preocupa por ella, incluso parece quererla de verdad. Hay un momento tenebroso en el que saca una navaja que se ilumina y va bailando delante de ella, otra trampa de guion que como el de Katherine antes mencionado presagia el final y también remarca el camino a la perdición de Theresa.

La introspección de esta que realiza Brooks llega al espectador, si se sigue con atención el metraje observamos la baja autoestima, su sentimiento de culpa, probablemente también que ella misma sepa que va a acabar mal…Me atrevo a decir que más que retratar a una perdedora, se decanta más por el de una persona discapacitada psíquicamente que no tiene hueco en esa gran urbe y en ese sueño americano que debería atenderla y ayudarla.

En el aspecto técnico, la realización de Brooks está cuidada, utiliza mucho los espejos donde se reflejan los estados de ánimo de los rostros y logra unos encuadres notables, lo visual destaca y más en un film nocturno y asfixiante. Hay cierto elemento también de suspense/terror como las dos escenas que he comentado y un final que en el cine tendría más fuerza y que deja la piel de gallina. Hay una estética setentera que algunos minusvaloran, pero es que tanto los hechos como el film son de esa década, nunca he entendido bien esas críticas. En los bares suena mucha música de esos años, supone un gozo algo extraño en una película dura, pero al menos escuchar toda esa banda sonora alivia algo, Magnífica fotografía de William A. Fraker mostrando todos esos rótulos luminosos de los locales en contraste con la oscuridad de la vida de noche y perdida de la protagonista.

 Y vamos con las controversias que había citado al principio, cierta crítica acusó la película nada menos que de moralista, antifeminista, homofóbica e incluso desde el otro lado de maniqueísta ya que los personajes masculinos que van apareciendo son todos negativos. En "El País" (1-4-78) Fernando Trueba escribía que era “una historia netamente edificante cuyo único fin parecía deprimir y luego moralizar.” Elvira Roca Sastre escribía en "Mundo Diario" (15-4-78): “Ignoro si Richard Brooks ha sido fiel al texto literario, pero en esta ocasión hubiera sido preferible dejar los logaritmos moralistas y encontrar un final sorpresa más original y homologado con la textura del filme.” Ruiz de Villalobos (19-4-78): “Un final moralizante -más aparente que efectivo- quita esa fuerza final que la película deja entrever a lo largo de su proyección

Evidentemente, no se tuvo en cuenta de donde partía todo el material y se ignoraba la historia antes mencionada de Roseann Quinn y su muerte, por lo tanto no había ninguna intención del director de querer castigar a esta mujer, se limitaba a seguir los hechos tal y como ocurrieron. El trabajo de Brooks podía ser puesto en cuestión por otros aspectos tales como quizá mostrar demasiado sexo explícito o haberse alargado demasiado (aunque ambas cosas creo que están bien tratadas). Por lo tanto, recomiendo el visionado de la película y conocer el material de donde se parte antes de lanzarnos a la piscina sin agua con nuestra valoración.

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