El eslabón perdido de la comedia visual
A menudo, la historia del cine tiende a simplificar la carrera de Jerry Lewis dividiéndola entre sus años con Dean Martin y su explosión como director total. Sin embargo, en ese intermedio creativo se alza ¡Qué me importa el dinero! (1962) (It´s Only Money), una película que funciona como el puente de oro definitivo. Bajo la dirección del visionario Frank Tashlin y con un guion de John Fenton Murray, esta obra consolidó la independencia de Lewis, además de servir de laboratorio técnico para lo que sería, apenas un año después, El profesor chiflado. En el marco del centenario del nacimiento de Jerry Lewis (1926-2026), redescubrir esta cinta es entender la arquitectura misma de su genio.
Sinopsis: El detective por accidente
La trama nos presenta a Lester March (Jerry Lewis), un ingenuo reparador de televisores cuya verdadera pasión es emular a los duros sabuesos de las novelas pulp. Su vida da un vuelco surrealista al descubrir que es el único heredero de la inmensa fortuna de la familia Albright. A partir de aquí, la narrativa se convierte en un ingenioso juego del ratón y el gato: mientras Lester intenta ejercer de detective en la mansión familiar, el abogado corrupto de la familia (Zachary Scott) orquesta una serie de disparatados intentos de asesinato para eliminarlo. El film culmina en un prodigio de técnica visual donde Lester debe sobrevivir a una horda de cortadoras de césped radio-controladas, una secuencia que cristaliza la obsesión de Frank Tashlin por la rebelión de los objetos contra el hombre y que convierte una intriga criminal en una coreografía de caos absoluto.
La Estética del "Noir" en Blanco y Negro: La mano de W. Wallace Kelley
Uno de los aspectos más fascinantes y menos discutidos del film es su fotografía. Aunque Lewis era un ferviente defensor del color, la decisión de rodar en blanco y negro bajo la lente de W. Wallace Kelley fue una elección artística estratégica. Kelley, quien más tarde capturaría la explosión cromática de El profesor chiflado, utiliza aquí una iluminación de alto contraste que evoca las sombras del cine negro de los años 40. Este claroscuro sirve para enmarcar la elasticidad facial de Lewis en una atmósfera de misterio real. Como señalaba la crítica retrospectiva del ABC (07/03/1997), esta ausencia de color permite que la película se perciba como un "homenaje al cine mudo", donde la pureza del gag visual se impone sobre cualquier artificio decorativo.
Jack Weston y el Reparto de Contraste: La Seriedad como motor cómico
El éxito de esta producción reside en la sabiduría de Tashlin para rodear a Lewis de actores de un peso dramático incuestionable. Destaca por encima de todos Jack Weston, en el papel del mayordomo Leopold. Weston, un actor de una versatilidad extraordinaria que interpreta a un secuaz mayordomo que oscila entre lo amenazante y lo patético, creando una química de caos contenido frente a la energía desbordante de Jerry.
Acompañando a Weston, encontramos a Zachary Scott, cuya frialdad de villano clásico de la Paramount eleva la apuesta: cuanto más serio es el entorno, más hilarante resulta la torpeza de Lester March. No podemos olvidar a Mae Questel, la voz de Betty Boop, quien aporta esa energía de dibujo animado que tanto buscaba Tashlin.
El Guion de John Fenton Murray: La deconstrucción del Héroe
El guion de John Fenton Murray es una pieza de relojería que trasciende el simple sketch. Murray, conocido por su habilidad para situar a personajes inadaptados en entornos profesionales complejos —como haría más tarde en Su juego favorito para Howard Hawks—, construye aquí una sátira sobre la identidad. La premisa del reparador de televisores que aspira a ser detective es la excusa perfecta para parodiar la obsesión americana por la tecnología y la herencia.
Esta relevancia temática se vio reflejada en la ingeniosa campaña de marketing en España. El diario ABC (19/12/1964) publicó anuncios que simulaban una búsqueda real de un heredero llamado "Lester Marzo", ofreciendo recompensas de 100.000 dólares. Esta maniobra desdibujaba las fronteras entre la ficción y la realidad, convirtiendo el estreno en un evento social.
El ADN de la torpeza: De Lester March a la sombra de Clouseau, Drebin y Mr. Bean
El personaje de Lester March se erigió como el molde genético para los grandes detectives torpes que dominarían la comedia décadas después. Su mezcla de una confianza ciega en sus nulas habilidades y una asombrosa capacidad para sobrevivir al desastre por puro azar sentó las bases de lo que más tarde veríamos en el Inspector Clouseau de Peter Sellers, en la solemnidad ante el absurdo del Frank Drebin de Leslie Nielsen o incluso en la conflictiva relación con los objetos cotidianos de Mr. Bean y Johnny English de Rowan Atkinson. Esa lógica del error y la lucha física contra un entorno hostil son el ADN que Lewis y Tashlin legaron a la posteridad, convirtiendo a este reparador de televisores en el antepasado directo de los sabuesos más inútiles, queridos y universales de la gran pantalla
El Laboratorio de la Destrucción Mecánica
La película es recordada por su clímax: la persecución de las cortadoras de césped. Este ballet de destrucción fue un suplicio técnico en el set. Jerry siempre obsesionado con el timing, se enfrentó a máquinas que, debido a interferencias de radio, parecían cobrar vida propia. Esta lucha del hombre contra el objeto es el núcleo de la filosofía de Tashlin, quien veía en Lewis a un instrumento rítmico capaz de dialogar con la tecnología de forma cómica.
Conclusión
Al acercarnos al 2026, ¡Qué me importa el dinero! se reivindica como la declaración de principios de un autor que ya desarrollaba su madurez. Es una película que, sesenta años después, sigue demostrando que la risa es una cuestión de precisión, sombras y un poco de caos mecánico. Como bien resumió la crítica del ABC en su estreno en Sevilla: "un sorprendente clima cómico durante toda la proyección".
Bibliografía y Fuentes para el Blog:
Hemeroteca Histórica ABC (Ediciones 1964, 1965, 1997, 2001).
Neibaur, J. L. (1995). The Jerry Lewis Encyclopedia.
Lewis, J. (1971). The Total Film-Maker. Random House.
Entrevistas de Peter Bogdanovich a Frank Tashlin (1962-1970).









