miércoles, 29 de julio de 2020

DEP Olivia de Havilland

El pasado domingo por la tarde saltaba la noticia que parecía que nunca se escribiría, moría Olivia de Havilland en París a los 104 años, había quedado como la superviviente del denominado Hollywood dorado tras el fallecimiento de Kirk Douglas este mismo año.
No quisiera convertir este blog en un obituario cada vez que alguien fallece, pero me gustaría recordar a través de unas líneas a esta gran actriz.
Seguramente si escribimos 10 actrices cada uno pocas veces la citaríamos, pero si tuviéramos que recordar películas de nuestra vida alguna de ella saldría. Olivia de Havilland era una especie de antiestrella, se apartaba de esa belleza vistoza de otras y cogía papeles que aun la hacían menos seductora, aceptando ser una mujer corriente con gran naturalidad.
Sin duda alguna creo que sus películas como pareja de Errol Flynn permanecen en la retina de los cinéfilos: El Capitán Blood (1935), La Carga de la brigada ligera ( 1936), Robin de los bosques (1938), Murieron con las botas puestas (1941), etc...

Su papel de Melania en Lo que el viento se llevó le dio aun más fama, tanta que hasta el domingo pasado siempre la nombrábamos al verla como la única que estaba viva de esa superproducción de Selznick.
En 1946 le llega el primer Oscar por La Vida íntima de Julia Norris, una película algo olvidada de Mitchell Leisen a pesar de poder encontrarla en DVD, la actriz harta de sus papeles para la Warner, eligió sus propios trabajos y en la Paramount acertó pues tres años después rodaría La heredera, probablemente su mejor trabajo a pesar de que aquellos que aun no reconocen a Wyler como autor, sino como artesano, digan que estaba algo sobreactuada. Algún día habrá que hablar de este menosprecio a Wyler...

Pero a pesar de estos dos premios, su carrera fue menguando a partir de los 50, su papel de sufrida esposa de Robert Mitchum en No serás un extraño de STanley Kramer sea el más recordado en aquella década de grandes películas, pero no precisamente para ella. Los 60 aun fueron peores a pesar de protagonizar Lady in cage, una estupenda cinta de suspense.


Pequeños papeles para televisión, obras de teatro, chismorreos de las revistas sobre su mala relación con su hermana Joan Fontaine, pero sobretodo las reposiciones de sus grandes películas hacen que se la siguiera recordando como lo que fue en los años posteriores, una gran estrella y aunque nos dejara a sus 104 años seguirá siendo inmortal.

viernes, 24 de julio de 2020

Cinema Paradiso, un clásico que va ganando con los años

Cada cierto tiempo aparece una película con cierta magia, es lo que se llama de manera más vulgar un clásico, más de uno tendrá una definición diferente, yo diría que es aquella cinta que uno ve repetidas veces sin cansarse y encima encontrándole más encanto en cada proyección. Una de estas es sin duda Cinema Paradiso que la triste muerte de Ennio Morricone ha hecho que se volviera a programar en La2 de TVE con buena audiencia, pero no hacía falta que muriera el genial compositor italiano para volver a verla, incluso se ha vuelto a reponer y en ciertas ciudades es fácil verla cada año. ¿Por qué será?

 Ciertamente fue un éxito inesperado, a finales de los 80 el público de las salas cinematográficas había descendido si contamos desde los 60 nada más y nada menos que un 75%, si nos situamos en nuestro país podríamos hacer una lista interminable de cines que cerraron de aquella época. En Italia pasó igual, y dos cineastas quisieron hacer con sus obras una especie de memoria colectiva de aquellos años en los que se vivía el séptimo arte de otra manera. El filme de Scola, Splendor, no tuvo demasiado éxito, servidor no lo ha visto porque no ha tenido la ocasión, no está ni en DVD y por televisión se pasó hace muchos años cuando el que escribe no tenía ni video, pues su pase fue por la madrugada.

Del clásico de Tornatore sí que la recuerdo desde que era pequeño, la primera vez me chocó el cambio que hay cuando Totó deja de ser un niño, no me acababa de gustar esa parte adulta con la historia de amor, pero luego remontaba la película de manera impresionante y ya no hablemos con su final. La película al principio no tuvo mucho éxito y es por eso que, por consejo de su productor, Tornatore la recortó. Tal cambio fue un acierto, la película de esta manera se centra más en lo que verdaderamente interesa. Sin menospreciar el recuerdo de aquel amor que no fue, Tornatore en su montaje completo la muestra con un metraje fatigoso que hace que la película dure tres horas, incluso el personaje de Alfredo lo veremos de otra manera.

 En el DVD de A Contracorriente hay las dos versiones, yo tengo una edición que sacó Lauren con la versión entera y cuando llega ese metraje mejor pasarlo rápido. No necesariamente los "montajes del director" tienen que ser mejores, pero eso ya es otro tema. Cinema Paradiso nos emociona de nuevo y lo hace por dos motivos, un buen guion que hace que seas partícipe también de aquellos tiempos, aunque no los vivieras y lo segundo es porque por desgracia también estamos viviendo lo mismo, aunque de otra manera.

 Desde que empezó este siglo hemos visto otro cambio en la manera de ver cine, ya han desaparecido casi todas las pantallas grandes, ahora para ver cine uno ha de ir a un centro comercial muchas veces, siempre quedan algunos “cinemas paradisos”, pero van cayendo. Cuando en Cinema Paradiso vemos el derrumbe del cine, creo que nos viene a la mente más de uno que queríamos de verdad y que nos hizo pasar tardes inolvidables quedando una parte de nuestra vida ahí. De la historia de amor, también nos sentimos identificados, más allá de si uno ha tenido un romance. Hay también ahí el tema de la adolescencia y la juventud que se nos escapa... Cuando era niño y veía la película quizá no era consciente de ello, pero ahora en cada pase uno se da cuenta de que el poeta Horacio y su “carpe diem” es una de las verdades más absolutas que hay en la vida.

miércoles, 15 de julio de 2020

Adiós al Meliés de Barcelona



Me disculparán si me pongo meláncólico al hablar de este ya desaparecido cine de Barcelona, la triste realidad de las salas cinematográficas nos hace hablar de tanto en tanto del cierre de uno de ellos, a todos ellos les tengo cariño, pero el Meliés era de aquellos que siempre me hubiera gustado ver abiertos.

Era un cine que incluso podríamos llamar anticine, sus dos salas eran pequeñas, la pantalla también, así que en un principio poco atractivo podría tener. Pero cuando abrió nos dio la oportunidad de ver cine clásico, y su programación apostaba por nombres como Billy Wilder, Hitchcock o Visconti.

Recuerdo aquella noche de jueves veraniega del año 97 en que pude ver por primera vez Ariane, la cinta de Wilder por aquellos tiempos estaba con unos problemas de derechos tontorrones que la hacían invisible, solo se había podido ver de escondido y sin anunciar en "petit comité", fue un gran gol el poder exhibirla.

 Por aquel entonces los VHS no eran como los DVDs de años posteriores y costaba ver ciertos títulos, pues apenas eran editados, aparte que tampoco se podían disfrutar en su versión original. Cada mes cogía la propaganda de la sala y como el internet era algo de lo que se hablaba, pero que aun pocos tenían, rellenaba en un papel mi dirección y cada mes me llegaba la programación.

También pude ver otras joyas como Las noches blancas de Visconti que estaba también desaparecida, recuerdo al público que iba de todas las edades y sin comer palomitas porque estaba prohibido, pero eso no hacía falta pues era un tipo de cinéfilo respetuoso y que sabías que no te iba a molestar. Otro tanto fue el poder ver American Graffiti de George Lucas, cinta de la que todos hablaban pero que pocos habían podido visionar. A pesar de que yo soy de una generación distinta, me gustó poder ir a esa sesión y disfrutarla.

El Meliés fue dejando los clásicos y con los años fue programando cine de autor, algunos ciclos esporádicos nos hacían recordar sus inicios, no hace mucho un ciclo Truffaut volvió a hacer las delicias de uno.

Cuando estudiaba en la UB me gustaba más de una vez acercarme, aunque no fuera a entrar.  Es algo que suelo hacer con determinados cines, al igual que más de una vez me paraba en la entrada de la antigua Filmoteca (el Aquitania) de la Avenida de Sarriá. El Melíés ya es historia, pero espero que todos aquellos que nos ilusionaba ese modesto cine podamos seguir sintiendo nuestro amor al séptimo arte y lo que es más importante, saber transmitirlo a los demás. De lo contrario la historia del cine quedará en un baúl polvoriento o en el contenedor donde ayer tiraban el material de este cine

lunes, 6 de julio de 2020

Morricone inmortal

Hoy ha fallecido Ennio Morricone, probablemente el músico más popular de cine que ha habido, con permiso de otros grandes, naturalmente, pero su obra fue muy numerosa y sobretodo popular, Morricone dio muchos conciertos, dio bastantes entrevistas, era una persona del todo cercana e iba a recoger el premio Princesa de Asturias este octubre junto con John Williams.

Fue quien más partituras escribió para el séptimo arte, y quien más discos vendió, muchos lo recordarán especialmente por los spaghetti westerns, algo que le molestaba un poco porque quería que se le reconociera sus otros trabajos. Probablemente, la trilogía de la paella de Leone no hubiera sido lo mismo sin su música. Con ella saltó a la fama y le abrió todas las puertas, menos una, la de la Academia de Hollywood que nunca le supo premiar sus trabajos, salvo al final con Tarantino y más bien para pedir unas disculpas.

Vamos a hacer un repaso por algunas, pidiendo perdón por la brevedad, pero al menos que sirva de homenaje al gran maestro que seguirá siendo inmortal cada vez que veamos sus películas y sintamos su música.

El bueno, el feo y el malo (1966): Su tema principal quizá sea el más recordado de todos y el de "El éxtasis de oro" una maravilla.

Pajaritos y pajarracos (1966): Morricone trabajó con muchos grandes del cine italiano, ahi estaban directores comprometidos como Petri, Bertolucci, Bolognini, Pontecorvo, Passollini. Con este útlimo hizo una de sus más curiosas composiciones, unos títulos de crédito cantados por Domenico Modugno

Hasta que llegó su hora (1968): Para mí su obra maestra de todas las que compuso para este género, su popularidad es tal que hasta se oye en los estadios de fútbol en los minutos de silencio para homenajes. Bellísima.

El clan de los sicilianos (1969): Tambien fue un habitual de los policiacos franceses (el polar como lo llaman), con Verneuil también hizo que se vendieran muchos discos de su banda sonora.

Sacco y Vanzetti (1971): Película prohibida en España, su canción Here´s to you fue todo un himno de la libertad a cargo de la cantante Joan Baez que le puso la letra.

Novecento (1976): Con Bertolucci tampoco defraudó y ahí está, es de sus partituras más variadas.

Érase una vez en América (1984): Su despedida con el director Leone que le dio la fama no podía ser mejor, y su inspiración superó todos los registros. Inolvidable

La misión (1986): La calidad de Morricone no bajaba nunca, sino que conseguía la imposible, mejorar incluso en cada trabajo. Muchos pensaban que aquí si que tendría el oscar pero la Academia se lo dio a Alrededor de la medianoche incomprensiblemente.

Los intocables de Elliot Ness (1987): Otra de sus grandes trabajos, inolvidable toda ella con aquellas persecuciones en los tejados

Cinema Paradiso (1988): Como he dicho anteriormente, conseguía lo imposible, cada título conseguía que incluso gustara más que el anterior. Aquí, no obstante, quizá dio ya todo lo que podía dar, pero su carrera continuaría con buenas obras también. Ojo, que el tema de amor lo compuso su hijo , Andrea Morricone, algo que motiva más de un error.

martes, 30 de junio de 2020

60 años de La aventura de Antonioni


 Entre las efémerides de este año hay una que no debería olvidarse, y es que La aventura de Michelangelo Antonioni cumple 60 años, no sé si mal llevados o lo contrario.

A los espectadores más jóvenes poco les dirá ya este nombre a no ser que sean cinéfilos, y entre los que aun llamamos "séptimo arte" al cine, y que calificaba de obra maestra la película, habrá quien quien haya desaparecido también sin explicaciones.

De lo que nadie debería dudar es del impacto que supuso su visionado en su estreno, la revista Sight and sound famosa, entre otras cosas, por publicar un ránking con más de cien críticos cada década, la eligió ya en 1961 como la segunda mejor película de la historia, se mantuvo en el top ten hasta los 90, década en la que nuestra vista debe bajar demasiado para encontrarla, y digo esto porque es curioso su bajón, y más viéndose superada por películas anteriores a ella.

Servidor no había nacido en su estreno y mi primer contacto con Antonioni ya fue tarde, aunque mi edad era de adolescente, me impactó mucho La noche y el uso que hacía de arquitectura milanesa o ese paseo solitario de la Moreau, alguien me dijo que era un realizador aburrido, pero yo no lo encontré así, aquellos silencios, aquel jazz, aquellas miradas hablaban mucho, más que lo que puedan decir no sé cuantos guionistas en las producciones de ahora.

La Aventura no es de mis cintas favoritas, pero me gusta verla, no es por su larga duración ni por los vacíos que hay en su argumento, pero siempre que la veas encontrarás algo. Lo importante es que dio que hablar e hizo que una práctica tan saludable como el cineclub creciera. Hoy en día el espectador no cinéfilo (entiéndase por esta palabra amante del cine como arte) ve una película simplemente para pasar el rato, querrá que la acción sea rápida, a unos hasta les dará igual si está empezada, a otros que la gente hable y no les importará atender el dichoso whatsapp.

La aventura es de aquellas películas no aptas para este tipo de gente, si un día la visionas en la filmoteca o en algún canal te librarás de todos estos pesados. Es un cine contemplativo, entenderla del todo no será lo importante, luego la comentas y uno te dirá una cosa y en otro pase quizá lo contraria, pero qué gusto dará enfrentarte a ella e intentar comprender lo que quizá, y seguramente, no sepas nunca. Eso lo consiguió Antonioni, al contrario de ootros imitadores a los que uno ya no vuelve, probablemente no fue un genio, ni sus películas las obras maestras que nos dijeron, pero no cabe duda de que entre nosotros siempre habrá un hueco para su obra.

miércoles, 24 de junio de 2020

El cine en malas manos

Antiguo logo de Trece Tv (Fuente: Wikipedia)
Corría el año 1988 y TVE emitía El hombre del oeste de Anthony Mann, la cadena pública no cuidó la copia que se emitía y el cinemascope de esta se vio reducido a un simplón formato cuadrado, era aun una época en que alguna gente se quejaba de las bandas negras porque les dolía la vista o llamaban a su vecino porque aseguraban que se les había estropeado el televisor.

Un valiente cineasta, Carlos Benpar, se atrevió a denunciar a TVE ya que había mutilado una obra y no le faltaba razón. ¿Se imaginan ustedes que una cortina tapara El Guernica de Picasso  por los lados? No sé en qué acabó esa denuncia, pero lo cierto es que la cadena pública se tomó más en serio este tema, pues raro era ver una película mal desde entonces en la pública.

Dos años más tarde llegaron las privadas, Antena 3 era un verdadero desastre porque no respetaba ninguna, Tele 5 era una de cal y una de arena como ya dije en alguna ocasión. Depende de cual nos dejaba ver toda la imagen, ahí estaba Valerio Lazarov mandando y sabía que con las de Marilyn Monroe se tenía que emitir con el Scope, pero a Tiburón le amputaba su formato panorámico en su estreno televisivo. El Canal Plus nos daba la buena noticia que todas sus películas se emitirían con su formato original, pero había que pasar por taquilla, claro.

De todas formas me consta que en España ha habido más respeto por la imagen que en otros países. Un cineasta como John Landis decía que algunas de sus películas no las rodó en panorámico porque no quería ver la amputación después en televisión y mejor era rodar con el 1:85 que gracias al DVD ahora sabemos más o menos lo que es.

Han pasado ya muchos años y la tele ha cambiado mucho y no precisamente para bien. La mayoría de cadenas generalistas han ido marginando el cine y lo tenemos que encontrar en cadenas más minoritarias. Y encima cuesta mucho encontrar cine clásico, pero una cadena, la Trece, decidió apostar por los westerns de toda la vida (eso sí, que no sean en blanco y negro deben pensar sus directivos, pues, por ejemplo, El hombre que mató a Liberty Valance se ve que no la conocen...). La buena audiencia de estas hizo que fueran llenando la parrilla de más cine de toda la vida, como si fuera la añorada TVE de Ramón Colom volvimos a ver que las tardes eran de Rock Hudson, o que el cine de aventuras y familiar volvía a ocupar las tardes de los fines de semana.

Todo iba bien, salvo los salvajes cortes publicitarios que en más de una ocasión se cargan los dialogos y no tienen paciencia en esperar a que acabe una escena para cortar, esta falta de respeto se da por otra parte en más cadenas, una que salió y nos hizo felices mientras duró, la Sexta 3, cortaba incluso en medio de una canción de un musical o a falta de tres minutos para el fin.

Yo, personalmente, veo poco cine en televisión, y menos cuando vi que esta Trece ahora nos corta no ya los títulos de crédito finales, un tema absolutamente perdido, ¡sino los iniciales! Tal aberración empezó hace un año y medio, entonces yo les escribi, y también a alguna que otra distribuidora, no creo que fuera por mis escritos, pero eso se paró. Ahora vuelven y lo he podido comprobar. ¿Cuál será el próximo paso? ¿Resumir la película? ¿Rebobinar ciertas escenas? Por cierto, a veces en alguna de sus películas sale un rótulo que pone "versión para mayores de 7 años". ¿Qué significa eso? ¿Cortes de censura? ¿Algún sacerdote (la cadena es de la Conferencia Episcopal) diciendo lo que está bien o mal o que cierto final se salva con una homilía fuera de guion como cantaba el recordado Aute?

En definitiva, otro desastre que necesitaría que algún cineasta valiente denunciara no ya solo a la Trece sino a la mayoría de cadenas por cómo tratan al séptimo arte. ¿Los sigue habiendo?



miércoles, 17 de junio de 2020

La inmortal censura



 Se esta hablando mucho estos dias de la retirada que la plataforma HBO ha hecho del clásico Lo que el viento se llevó y, francamente, el tema resulta demasiado cansino.
¿Por qué digo esto? Porque desgraciadamente no es un tema novedoso, al parecer los espectadores nos hemos vuelto estúpidos y nos han de decir estos medios lo que es bueno y malo, si algo necesita una explicación previa o como hace la Disney prohibirnos poder ver Canción de sur, al igual que como cuando éramos niños no podiamos coger caramelos de extraños pues estaban envenenados.

Si yo estuviera abonado a esa plataforma ya me habría borrado, no hay cultura sin libertad y sin poder debatir tranquilamente los temas, cada uno tendrá su opinión porque nadie es propietario de la verdad, pero parece que en la sociedad actual manda twitter, lo políticamente "correcto" y la mediocridad.
Y mientras esctribo esto me entero de un ejemplo que evidencia todo, hace unos días Spike Lee defendió a Woody Allen, pero ahora resulta que vuelve a salir por la red twitter y dice que no, que se le ha entendido mal... Poco criterio tendrá y escasa valentía, este cambio de actitud equivale a decir que está al servicio de lo que digan los medios, quizá nos equivocamos lo que veiamos en él un director políticamente incorrecto.

No hace mucho la revista Cinemanía publicaba un reportaje que con el nombre de "10 peliculas que no sabían que eran  racistas" (el título del artículo ya nos dice lo tontos que hemos sido y lo listo que es el articulista que ha descubierto la ignorancia en la que vivíamos) https://cinemania.20minutos.es/noticias/peliculas-que-no-sabias-que-eran-racistas/  El escrito es un auténtico disparate que hasta ve racismo en El planeta de los simios porque dice que los "simios matones" tienen la piel negra. Leyendo esto me vino a la mente cuando Berlanga explicaba que no podía sacar un plano general de la Gran Vía madrileña ya que el censor le dijo que lo mismo sacaba un cura saliendo de un sex-shop y se le escapaba. Y es que quien ejerce la censura  no para de ver cosas ahí donde no hay, y a veces puede resutar el mejor de los guionistas.

John Ridley, el guionista de 12 años de esclavitud, ha sido quien ha escrito que el clásico producido por Selznick es racista. Reconozco que no sabía ni quien era y ya no me acordaba de aquella película producida entre otros por Brad Pitt. Así como Lo que el viento se llevó a pesar de sus más de 80 años de vida sigue viéndose, dudo de que la película escrita por este neocensor tenga un espacio en la memoria del espectador de aquí pocos años, y esto les duele. Muchos psudodirectores salen hoy en día de sus escuelas sin saber nada de historia del cine, lo mismo pasa en otros campos como la literatura, quien manda es la ignorancia. No hace mucho un director de cortos me dijo que John Ford era racista, le pregunté qué había visto de él, me dijo que nada y se quedó tan tranquilo.

Si el cine ha sido el séptimo arte ha sido enre otras cosas por la valentía de quienes lo hicieron grande, de quienes supieron torear bien la censura y no temblaron a la hora de defender a quien se le acusaba injustamente. Cierto que hubo gente también que tuvo que ceder, caso de Elia Kazan por ejemplo, pero que después en la pantalla reflejó su pensamiento independiente.

En fin, vean cualquier obra sin prejuicios, no hagan caso de Twitter y tengan en cuenta que la censura al igual que Lo que el viento se se llevó siempre nos acompañarán.