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29/09/2026

Vacaciones en Roma (William Wyler, 1953)

 

Audrey Hepburn y Gregory Peck paseando en Vespa durante el rodaje de la película Vacaciones en Roma (1953) dirigida por William Wyler.


Vacaciones en Roma (1953): Secretos, rodaje y por qué sigue siendo una obra maestra

Entrado ya el mes de septiembre, y con la excusa de que  se celebra el Día Mundial del Turismo, vuelvo a Roma de la mano de William Wyler y su fabulosa Vacaciones en Roma (Roman Holiday, 1953). Repasando aquellas críticas clásicas que señalaban que el cine es el único medio real de viajar sin moverse de la butaca, uno comprende que el paso de las décadas no ha hecho más que consolidar ese billete de ida.

Más allá de la comedia turística: Análisis de Roman Holiday

Roman Holiday trasciende con holgura la etiqueta vulgar de "comedia turística". Es una pieza sobre la imposibilidad del amor, la felicidad de contrabando y una radiografía sutil de las distancias de clase. Wyler, a quien la ortodoxia de la Nouvelle Vague acusó injustamente de carecer de estilo, impartía aquí una lección magistral de puesta en escena.

Las imposiciones de Paramount —que exigía plató de estudio y recortes presupuestarios a cambio de ceder ante el rodaje en exteriores— se convirtieron en su mayor triunfo estético: el blanco y negro riguroso modula los anímicos claroscuros de la trama, y la negativa a contratar a una gran estrella permitió el fulgurante advenimiento de una inolvidable Audrey Hepburn.

El libreto, atravesado por la sombra del macarthismo, llevó la firma en la sombra de Dalton Trumbo —cuya autoría oficial demoró décadas en restituirse, ayudado por Ian McLellan Hunter y por un John Dighton habitado por el pulso afilado de la Ealing de Ocho sentencias de muerte o El hombre vestido de blanco—.

El casting que pudo ser y la revolución del vestuario

Conviene recordar que los planes iniciales de los despachos diferían bastante del resultado final; de hecho, en los primeros compases del proyecto se barajó una pareja tan antagónica como la formada por Frank Sinatra y Elizabeth Taylor. El retraso en la producción obligó a un trasvase de cromos providencial que mandó a Sinatra camino de De aquí a la eternidad y entregó los bártulos a un Gregory Peck consagrado que, con admirable olfato, exigió compartir la primera línea de los créditos con aquella debutante llamada a revolucionar el canon estético de Hollywood.

A ello contribuyó de manera decisiva el diseño de vestuario, que despojó a la princesa de los aparatosos ropajes de corte clásico para enfundarla en una sencilla falda y blusa que redefinieron el concepto de la elegancia moderna. Ese minimalismo textil, unido a la osadía de un rodaje a pie de calle que lidiaba con el caos circulatorio y los inevitables sobresaltos al manillar de la mítica Vespa, dotó al metraje de una textura de reportaje cinematográfico que ningún plató de los estudios de California hubiera podido replicar jamás.

Mirada cinéfila: Del plano inicial al guiño a Billy Wilder

Cada nuevo visionado afina la mirada cinéfila. Desde el plano inicial del zapato, que respira la elegancia elíptica de Ernst Lubitsch, hasta esa atmósfera palaciega de tonalidades casi expresionistas que ahoga a la princesa Ana, el filme bascula entre la jaula de oro y la revelación urbana. Esa ventana desde la que atisba una fiesta lejana anticipa ya el motivo poético que Billy Wilder retomaría un año después con la actriz encaramada a un árbol en Sabrina.

Curiosidades del rodaje: La Boca de la Verdad y los periodistas reales

El rodaje callejero propició además la comunión entre la espontaneidad y la técnica:

  • La improvisación en la Boca de la Verdad: El célebre sobrecogimiento de Hepburn ante la broma de Gregory Peck con su mano oculta (una travesura de rodaje que no figuraba en el libreto) trascendió el papel para capturar un temblor puramente verídico que Wyler supo tutelar.

  • Cameos de la prensa real: En la secuencia de la rueda de prensa, el rigor documental se funde con la ficción al colar en los planos a los corresponsales reales acreditados en la Roma de posguerra, como Julián Cortés-Cavanillas (ABC) y Julio Moriones (La Vanguardia), anticipando el arquetipo del reportero gráfico y la profunda reflexión sobre la ética periodística.

El contrapunto de Eddie Albert y un final inquebrantable

En este engranaje de complicidades brilla con luz propia la figura de Eddie Albert en la piel de Irving Radovich, el fotógrafo socarrón que camufla su cámara en un mechero. Más allá de aportar el contrapunto cómico y dinámico al tándem protagonista, su evolución —que le lleva de buscar la exclusiva a renunciar a ella por lealtad y afecto— aporta un sustrato ético impagable que le valió con justicia su nominación al Óscar como Mejor Actor Secundario.

Junto a la labor de secundarios inolvidables como el peluquero Paolo Carlini (responsable del icónico corte pixie con el que la protagonista rompe simbólicamente con su jaula real), el filme redondea un ecosistema humano vibrante que desemboca en un clímax memorable. Sin desvelar los recovecos de su resolución, la película rehúye con elegancia el edulcorado peaje del cuento de hadas; Wyler y Trumbo prefieren un epílogo de una madurez aplastante, donde la renuncia y el deber institucional se imponen en un silencio memorable frente a la mítica Plaza de España. El mejor cine clásico no busca el fácil consuelo, sino la hondura imborrable de los afectos.

Fuentes consultadas: Hemerotecas de ABC y La Vanguardia, y archivos de la Academia de Cine de Hollywood.

24/09/2026

Enseñar a un sinvergüenza (Agustín Navarro, 1970)


Cartel promocional de la película Enseñar a un sinvergüenza (1970) ilustrado con Carmen Sevilla y Pepe Rubio en tono cómico.

100 años de Alfonso Paso: 'Enseñar a un sinvergüenza', del fenómeno teatral a la postal de época en el cine

Este año se conmemora el centenario del nacimiento de Alfonso Paso (1926-1978), una de las figuras más prolíficas, taquilleras y populares de la dramaturgia española del siglo XX. A pesar de su insólita capacidad para conectar con el público y llenar teatros noche tras noche, su figura continúa hoy injustamente olvidada y minusvalorada por la crítica académica, que a menudo relegó su inmenso talento al encasillarlo como mero teatro de evasión comercial.

Nacido en el seno de una familia de profunda tradición escénica —hijo del célebre dramaturgo Antonio Paso Cano y de la actriz Juana Gil—demostró desde muy joven una brillantez intelectual extraordinaria, licenciándose en Filosofía y Letras con Premio Extraordinario. Sin embargo, su verdadera vocación estuvo siempre en las tablas, donde desarrolló una capacidad de trabajo sencillamente prodigiosa: llegó a firmar más de 200 obras y a ostentar el récord histórico de mantener hasta siete u ocho funciones distintas representándose de manera simultánea en la cartelera madrileña durante los años sesenta. Su genio traspasó fronteras al convertirse en el primer autor español vivo en estrenar en Broadway (El canto de la cigarra), cosechando un éxito internacional que llevó sus comedias a traducirse a decenas de idiomas y a triunfar incansablemente por toda Hispanoamérica.

Más allá del arrollador éxito de ventas, el gran mérito de Paso residió en su dominio absoluto de la "carpintería teatral", una técnica impecable basada en el ritmo endiablado de los diálogos, la réplica incisiva y la creación de arquetipos con los que la emergente clase media española conectaba de inmediato. Aunque parte de la crítica de la época intentó encasillarlo en la comedia ligera de evasión —distanciándolo de las corrientes de protesta social de la época—, el paso del tiempo revela a un observador perspicaz de la condición humana. Supo plasmar con ternura y agudeza los choques generacionales y las contradicciones morales de su tiempo en títulos fundamentales que van desde el enredo romántico hasta el suspense cómico (Vamos a contar mentiras o Los Palomos), dejando un legado dramatúrgico que merece ser reivindicado en toda su magnitud.

Un fenómeno de 16 años en los escenarios

Para comprobar la maestría de su obra, basta volver a uno de sus mayores triunfos: Enseñar a un sinvergüenza. La historia nació sobre las tablas, estrenándose el 16 de noviembre de 1967 en el Teatro Victoria de Barcelona con dirección de Juan Guerrero Zamora, con Nuria Torray como la profesora Rosana y Pepe Rubio encarnando al inolvidable Lorenzo. Lo que comenzó como una comedia de enredo se convirtió en un hito histórico de la escena española, permaneciendo cerca de 16 años ininterrumpidos en cartelera. El personaje de Lorenzo quedó grabado a fuego en la trayectoria de Pepe Rubio, a quien el público cariñosamente rebautizó por la calle como "el sinvergüenza" durante las más de tres décadas posteriores.

El salto a la gran pantalla en 1970 y el reconocimiento a Carmen Sevilla

El rotundo éxito teatral motivó su adaptación cinematográfica en 1970 a cargo del realizador Agustín Navarro. Formado en el prestigioso IIEC (Instituto de Investigaciones y Experiencias Cinematográficas) y con títulos iniciales de tono más negro o realista como Quince bajo la lona, Navarro se especializó posteriormente en la comedia popular y en adaptar grandes éxitos para la gran pantalla. Aunque no solía figurar en la nómina de autores de vanguardia por su perfil de "cineasta de encargo", destacó por su enorme solvencia técnica y por su destreza para dirigir a grandes estrellas del cine español, sabiendo volcar en pantalla el ritmo teatral sin perder agilidad narrativa.

El filme mantuvo a Pepe Rubio como el descarado y carismático protagonista, mientras que el papel femenino principal pasó a manos de la gran Carmen Sevilla. La química entre ambos fue instantánea y el trabajo de ella fue tan aplaudido que le valió el prestigioso galardón a la Mejor Actriz en los premios del Sindicato Nacional del Espectáculo de 1970, un importante reconocimiento institucional a su versatilidad dramática y cómica en la gran pantalla.

Un reparto secundario de lujo

El diseño del elenco secundario reunió a varios de los mejores intérpretes del cine de época:

  • Mari Carmen Prendes: Encarna a la madre de la protagonista, ofreciendo una deliciosa réplica cómica frente a la rigidez de su hija.

  • Manuel Alexandre: Aporta su maestría habitual en la comedia costumbrista.

  • Tina Sáinz: Interpreta a la joven empleada del hogar, aportando frescura al enredo familiar.

  • José Luis Coll y Luis Sánchez Polack "Tip": Tienen apariciones secundarias especiales antes de consolidarse definitivamente como el mítico dúo cómico Tip y Coll.

  • Rafael Hernández y José María Tasso: Enriquecen las escenas cotidianas de la trama.

Trama, contraste y un retrato del Madrid de 1970

La trama enfrenta dos mundos opuestos: el de Rosana, una estricta y culta profesora de vida rígida, y el de Lorenzo, un pícaro y jugador que busca clases particulares para mejorar su cultura y seducir a mujeres de la alta sociedad. A través de las lecciones, surge un choque entre la intelectualidad recatada y el vitalismo de la calle.

Para evitar la sensación de "teatro grabado", la producción sacó la trama a las calles de Madrid, convirtiendo el filme en un valioso archivo visual de la capital en 1970. Entre las localizaciones destacan escenarios icónicos y recién estrenados en la época como el Teleférico, el Parque de Atracciones de la Casa de Campo y la Plaza de Colón.

Anécdotas y curiosidades del rodaje

  • Accidente al volante: Durante el rodaje de una escena en un coche descapotable de época por la Plaza de Colón, el vehículo sufrió un fallo de frenos repentino. Pepe Rubio logró maniobrar a tiempo y detener el coche contra un bordillo, librándose él y Carmen Sevilla de un grave impacto.

  • Vestuario propio: Carmen Sevilla se involucró personalmente en la evolución estilística de su personaje y aportó prendas de su propio armario personal para reflejar la transformación de la profesora rígida a una mujer moderna.

  • Ritmo maratoniano: Durante la filmación, Pepe Rubio rodaba las escenas de la película por el día y acudía a toda prisa al teatro por la noche para seguir representando la obra ante el público.

  • Banda sonora variada: La música de la película, con temas instrumentales de Alfonso Santisteban, incluyó la rumba "Tu pañuelo verde", interpretada por Chacho, pionero de la rumba catalana.

  • Superando la tragedia: Años después del éxito del film, el 10 de abril de 1979, Pepe Rubio sufrió un grave apuñalamiento a la salida de su domicilio en Madrid durante un atraco. Afortunadamente logró sobrevivir y continuar con su prolífica carrera.

Rescatar Enseñar a un sinvergüenza en el centenario de Alfonso Paso es un acto de justicia poética: el reencuentro con un autor que entendía el humor como el arte de reflejar las contradicciones humanas y con un clásico del cine español que sigue conservando intacto su encanto.

21/09/2026

El gran dictador (Charles Chaplin, 1940)

Charlie Chaplin caracterizado de uniforme y con el puño en alto frente a los micrófonos durante el discurso final de El gran dictador


Risas contra la tiranía: 'El gran dictador' y la fuerza de la paz

Con motivo del Día Internacional de la Paz, que se celebra cada 21 de septiembre, resulta inevitable volver la mirada hacia una de las obras más valientes y desgarradoras de la historia del cine: El gran dictador (The Great Dictator, 1940), dirigida, escrita y financiada por Charlie Chaplin.

En una época en la que el fascismo amenazaba con devorar el mundo, Chaplin utilizó la herramienta más humana para desarmar el odio: el humor y la empatía.

Un desafío financiado del propio bolsillo

Cuando Chaplin empezó a trabajar en el guion a finales de los años 30, Estados Unidos aún no había entrado en la Segunda Guerra Mundial y las potencias mundiales trataban de esquivar el conflicto. Las presiones diplomáticas para evitar la película fueron enormes: el cónsul alemán en Los Ángeles y representantes nazis buscaron frenar la producción, mientras que las grandes productoras de Hollywood temían perder dinero en el mercado europeo.

Incluso sectores conservadores de EE. UU. acusaron a Chaplin de buscar problemas diplomáticos y de albergar simpatías políticas de izquierda. Lejos de amedrentarse, Chaplin invirtió 1,5 millones de dólares de su propio bolsillo para financiar la producción de manera totalmente independiente.

Curiosidades, 'ballets' y anécdotas de rodaje

La gestación de este clásico está repleta de detalles fascinantes:

  • Mismo bigote, mismo año de nacimiento: Chaplin y Adolf Hitler nacieron en el mismo mes y año (abril de 1889), con apenas cuatro días de diferencia. Consciente de su parecido físico, Chaplin aprovechó su icónico bigote de Charlot para ridiculizar la estética del dictador.

  • El idioma inventado: Para satirizar los discursos histriónicos de Hitler, Chaplin no utilizó alemán real, sino una jerigonza cómica de sonidos agresivos, tosidos y ruidos de garganta en un "pseudo-alemán" desternillante.

  • Tres 'ballets' magistrales: La película destaca por tres secuencias rítmicas inolvidables: la marcha vacilante de Charlot tras recibir un golpetazo en la cabeza; el afeitado de un cliente sincronizado a la perfección con la Danza Húngara n.º 5 de Brahms; y el baile megalómano de Hynkel con el globo terráqueo inflable al ritmo de Lohengrin de Wagner, metáfora de un "mundo" que acaba estallando en sus propias manos.

  • La proyección privada a Hitler: Aunque la cinta fue prohibida en la Alemania nazi, se sabe que Hitler logró conseguir una copia que proyectó en privado en su sala de cine. Chaplin declaró años más tarde: «Daría cualquier cosa por saber qué opinó al verla».

  • Grabaciones inéditas y finales alternativos: Años después de la muerte del cineasta, aparecieron grabaciones en color realizadas por su hermano Sydney Chaplin. En ellas se descubrió que Chaplin planeaba un final donde los soldados bailaban entre sí, pero tras la invasión de París decidió sustituirlo por el célebre discurso humanista.

La censura en España y el increíble suceso de Mataró

En España, Franco prohibió tajantemente El gran dictador durante 36 años. Para poder verla sin censura, durante los años 60 y 70 muchos españoles viajaban a salas de cine del sur de Francia, como en Perpiñán.

La paranoia de los sectores extremistas del régimen llegó al punto del absurdo. En abril de 1972, durante unas jornadas de cine en Mataró (Barcelona), cuatro hombres armados con pistolas secuestraron al proyeccionista Josep Mas. Lo encapucharon y lo llevaron en coche a Barcelona creyendo el rumor de que proyectarían El gran dictador en secreto. Tras comprobar que no tenían la película, liberaron al operador la misma noche.

Tras la muerte de Franco, la película pudo estrenarse por fin en las salas españolas en abril de 1976. Fue un fenómeno social masivo: la gente abarrotaba los cines y se rompía en aplausos espontáneos durante la proyección. Para la ocasión, se realizó un inolvidable doblaje en castellano liderado por el gran Ricardo Solans, encargándose de dar voz tanto al histriónico Hynkel como al tierno barbero judío.

El valor transformador de la comedia frente al dolor

A diferencia de las producciones que abordaron la contienda desde el dramatismo más desolador, la brillantez de Chaplin radicó en comprender que la risa es una de las mayores formas de resistencia pacífica que existen. Despojar al tirano de su manto de solemnidad y exponer su megalomanía como una rabieta absurda demostró que la comedia tiene un poder catártico capaz de curar el miedo colectivo. Como recordaría el propio cineasta años más tarde, la carcajada no minimiza la tragedia, sino que nos devuelve la dignidad humana perdida frente al absolutismo.

Además, la obra transformó la cultura popular al demostrar que el arte tiene un deber ético ineludible con la sociedad en sus momentos más oscuros. Chaplin arriesgó su reputación, su patrimonio y su propia estabilidad personal en Hollywood al negarse a permanecer en silencio. Su actitud marcó un hito en la cinematografía mundial, probando que una pantalla de cine puede convertirse en la trinchera pacífica más potente contra la deshumanización y el autoritarismo.

Un mensaje atemporal para el Día de la Paz

En El gran dictador, Charlot habla por primera y última vez para despedirse del cine mudo y regalar a la humanidad una de las proclamas pacifistas más bellas del siglo XX:

"Pensamos demasiado y sentimos muy poco. Más que máquinas, necesitamos humanidad; más que inteligencia, tener bondad y dulzura. Sin estas cualidades, la vida será violenta y todo se perderá."

Transcurridas más de ocho décadas desde su estruendoso estreno, la fuerza de estas palabras resuena hoy con una urgencia intacta. En un mundo que continúa enfrentando divisiones, discursos de odio y tensiones globales, el legado de la obra nos recuerda que la paz no es simplemente la ausencia de guerra, sino la construcción activa de la empatía, la fraternidad y el respeto mutuo entre todos los pueblos del planeta.

Hoy, en el Día Internacional de la Paz, el alegato de Chaplin nos recuerda que el verdadero valor reside en defender la tolerancia, la empatía y la libertad sobre cualquier forma de opresión o violencia. 

18/09/2026

Hamelín (Luis María Delgado, 1968)

 

HAMELÍN (1968) MIGUEL RÍOS · LOS BOTINES Con Camilo Sesto de Luis María Delgado


Hamelín (1968): Miguel Ríos, Camilo Sesto y un curioso cuento musical 

Hamelín (1968), dirigida por Luis María Delgado al que recordamos por su centenario, es una de esas curiosas películas españolas de los años sesenta que hoy llaman la atención por todo lo que reúnen: un joven Miguel Ríos como protagonista, Los Botines —con Camilo Sesto entre ellos—, música pop, una historia fantástica y unos exteriores rodados en la provincia de Segovia. La película toma como punto de partida la conocida leyenda del Flautista de Hamelín, pero la transforma completamente para convertirla en una película infantil y musical muy propia de su época. El reparto, además de Miguel Ríos, incluye a Margaret B. Peters, Roberto Camardiel, Luchy Soto, Miguel Ligero y Matilde Muñoz Sampedro.

Franz, un joven que abandona su casa en busca de fortuna ayuda a un anciano y recibe como recompensa una guitarra mágica. Cuando llega a Hamelín descubre que el pueblo está sufriendo una terrible plaga de ratones. El burgomaestre promete una recompensa a quien consiga acabar con ellos y este utilizará su guitarra para solucionar el problema.

El cambio respecto a la historia tradicional es evidente: aquí el Flautista ya no toca una flauta, sino una guitarra. La película convierte así una leyenda medieval en un vehículo para la música juvenil de los años sesenta. Hoy resulta curioso ver a Miguel Ríos en Hamelín porque todavía estaba muy lejos de convertirse en la gran figura del rock español que sería después. Había comenzado su carrera con el nombre de Mike Ríos y ya había tenido alguna experiencia cinematográfica, pero todavía estaba construyendo su imagen artística, la película está claramente planteada alrededor de él. Para Hamelín, Miguel Ríos grabó cuatro temas: «Donde», «Linda chica», «Ya lo pagarán» y «Mi ilusión de vivir». 

Uno de los mayores atractivos actuales de la película está en Los Botines. El grupo aparece en la película y entre sus componentes se encontraba entonces Camilo Blanes, que todavía no había adoptado el nombre artístico de Camilo Sesto. Por tanto, Hamelín permite ver juntos a dos artistas que pocos años después tendrían carreras completamente diferentes y enormes: Miguel Ríos y Camilo Sesto. Los Botines estaban vinculados a la discográfica Sonoplay, que aprovechó la película para mostrar también a otros de sus artistas como Los Impala y The Mode. 

Aunque el título nos lleve directamente a Alemania, la película no se rodó allí. Los exteriores se realizaron en la provincia de Segovia, concretamente en la zona de San Rafael y La Garganta, en El Espinar. Los bosques de esta zona proporcionaban el paisaje necesario para las escenas fantásticas y de aventura. En cambio, buena parte del pueblo de Hamelín fue recreado mediante decorados. Gil Parrondo, responsable de los decorados desarrollaría después una extraordinaria carrera internacional y acabaría ganando dos Oscar por Patton y Nicholas and Alexandra.

Uno de los elementos más difíciles de defender hoy son los efectos especiales. La historia necesita mostrar una enorme cantidad de ratones y su posterior desaparición, y estas escenas resultan bastante ingenuas vistas con los ojos actuales. La crítica posterior ha señalado precisamente las limitaciones de estas secuencias. Sin embargo, forman parte del encanto de una producción de este tipo, realizada en España en los años sesenta y destinada principalmente al público infantil.

Lo más curioso de Hamelín es probablemente la mezcla de épocas. La historia se desarrolla en un supuesto mundo medieval, pero los personajes cantan canciones propias de los años sesenta y aparecen grupos de música pop. La guitarra de Miguel Ríos tiene además poderes mágicos, es una forma muy particular de actualizar el cuento tradicional: en lugar de intentar recrear fielmente la leyenda, la película la adapta a los gustos del público joven de su momento. 

La película no ha disfrutado precisamente de una buena consideración crítica con el paso del tiempo. Se le han reprochado su guion ingenuo, la mezcla de estilos, los efectos especiales y algunos de sus números musicales. También se ha señalado que funciona principalmente como vehículo para Miguel Ríos. Sin embargo, hay aspectos que sí resultan interesantes, especialmente los exteriores de San Rafael y la participación de los grupos musicales.

A pesar de las críticas, Hamelín no fue un fracaso comercial. El ICAA registra 320.156 espectadores, una cifra considerable para una producción española de estas características. Además, fue calificada como especialmente recomendada para la infancia. La película consiguió, por tanto, llegar a su público aunque posteriormente haya quedado bastante olvidada y su única visión es a través de una copia de su pase por TVE con mala imagen

Hamelín no es una gran película. Su principal interés está en todo lo que permite descubrir alrededor de ella. Es una producción infantil española que intenta modernizar una leyenda tradicional, utiliza la música pop como reclamo y reúne a un Miguel Ríos todavía muy joven con Los Botines y un Camilo Blanes que aún estaba empezando su carrera.


17/09/2026

Un mundo de fantasía (Mel Stuart, 1971)




Con motivo del Día del Chocolate, que se celebró este domingo, he querido recuperar una película de la que ya hablé en el blog hace unos años: Un mundo de fantasía (1971), dirigida por Mel Stuart y protagonizada por Gene Wilder.

En España se estrenó con este título y, cincuenta años después, sigue siendo inevitable compararla con las otras dos versiones que han llegado posteriormente: Charlie y la fábrica de chocolate (2005), de Tim Burton, con Johnny Depp, y Wonka (2023), con Timothée Chalamet. Pero cuando pienso en Willy Wonka sigo viendo a Gene Wilder con su sombrero de copa, su bastón y aquella sonrisa que nunca terminaba de decirnos si estaba bromeando.

Hay cosas que han envejecido mejor que otras y algunos momentos pueden resultar hoy bastante ingenuos o incluso algo kitsch. Destaca la escena cuando Gene Wilder sale caminando con su bastón, parece que va a tropezar y finalmente cae al suelo y mientras todos esperan que se levante con dificultad, da una voltereta y se pone en pie.

Esta idea fue del propi actoro Wilder, quería que el público no supiera desde el primer momento qué clase de personaje tenía delante. Mel Stuart aceptó y rodó las reacciones de los niños sin explicarles exactamente lo que Wilder iba a hacer

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CURIOSIDADES

El rodaje dejó unas cuantas anécdotas curiosas. Para empezar, los niños no conocían exactamente lo que iba a hacer Gene Wilder en algunas escenas, de ahí que sus reacciones en momentos como el famoso túnel fueran auténticas. Tampoco habían visto antes la enorme sala de chocolate cuando se rodó su primera entrada, porque Mel Stuart quería conservar su sorpresa. Michael Böllner, el pequeño Augustus Gloop, tuvo que meterse en el río de chocolate para rodar su caída y años después contó que aquel líquido era frío y olía bastante mal. Y hay un detalle muy propio de Gene Wilder: en la escena en la que Wonka se come una flor después de beber de ella, la flor era de cera y el actor tuvo que masticarla realmente.

LA FÁBRICA DE CHOCOLATE

La fábrica es otro de los grandes atractivos de la película. Harper Goff creó un mundo lleno de máquinas, tuberías, colores y espacios imposibles. El río de chocolate, la sala de los caramelos o el famoso viaje en barca por el túnel siguen teniendo una personalidad enorme. La película no disponía de los efectos digitales actuales y buena parte de aquel mundo se construyó físicamente para el rodaje. 

La escena del  túnel se convierte en algo bastante inquietante. Los niños están asustados y Wonka parece divertirse con la situación. Ahí estaba una de las claves de esta versión que no necesariamente es exclusiva para el público infantil

LA MÚSICA DE WILLY WONKA

La música y las canciones de Leslie Bricusse y Anthony Newley son fundamentales. "Pure Imagination", cantada por Gene Wilder, es probablemente el momento más recordado de la película. La escena junto al río de chocolate es una de esas secuencias en  que todos los elementos funcionan juntos.

La crítica de ABC en el momento del estreno español valoró muy bien la película y destacó también la banda sonora, aunque lamentaba que no se hubiera estrenado en versión original.

UNA PELÍCULA QUE CRECIÓ CON LOS AÑOS

Un mundo de fantasía no se convirtió inmediatamente en el clásico que conocemos hoy. Su fama fue creciendo con el tiempo, especialmente gracias a las reposiciones televisivas y al recuerdo de quienes la habían visto de niños.

La versión de Tim Burton que es más oscura y visualmente espectacular ayudó a recuperar esta versión que había caído en el olvido. De igual manera los fans de Gene Wilder sienten predilección por su composición del personaje y que pudiera resultar encantador y extraño al mismo tiempo. Nunca sabíamos del todo si estaba jugando con los niños, con nosotros o con todo el mundo.


06/09/2026

Magnolias de acero (Herbert Ross, 1989)

 

Análisis del film:  

 El mundo del espectáculo despidió el pasado 25 de agosto de 2026 a una leyenda irrepetible. Dolly Parton falleció a los 80 años tras una breve batalla contra el cáncer, dejando un vacío inmenso no solo en la música country, sino también en la historia del cine. Con su carisma desbordante y una elegancia natural ante la cámara, demostró ser una artista multidisciplinar capaz de conquistar a varias generaciones a través de la gran pantalla.

Su breve pero icónico paso por el cine


Aunque su carrera musical fue el pilar de su vida, la trayectoria actoral de Dolly Parton estuvo repleta de éxitos memorables. Su debut cinematográfico en Cómo eliminar a su jefe (9 to 5, 1980) junto a Jane Fonda y Lily Tomlin le valió nominaciones a los Globos de Oro y nos regaló uno de los temas musicales más famosos de la historia. Posterior a este triunfo, protagonizó cintas recordadas como La casa más alegre de Texas (The Best Little Whorehouse in Texas, 1982) y Rhinestone (1984), consolidándose como una actriz carismática con una presencia escénica única.

Sin embargo, fue su papel en Magnolias de acero (1989) el que inmortalizó su capacidad para conectar emocionalmente con el público desde la interpretación dramática.

Truvy Jones: El corazón del salón de belleza

La trama gira en torno a las alegrías y tragedias de un grupo de mujeres en Luisiana. El alma geográfica y emocional de la historia es el salón de belleza de Truvy Jones, encarnada por Parton.

Truvy no es solo la dueña de la peluquería; es el refugio, la consejera y el pegamento que mantiene unidas a todas sus amigas.Ella convirtió a este personaje en el símbolo definitivo del optimismo, la generosidad y la empatía.

El texto de Robert Harling: Una catarsis convertida en guion

El verdadero origen del guion radica en una vivencia profundamente dolorosa. El dramaturgo Robert Harling escribió la obra de teatro original en tan solo diez días como un ejercicio de duelo personal tras la muerte de su hermana Susan por complicaciones derivadas de la diabetes. Volcó en el texto el amor, la fuerza y la dignidad con la que las mujeres de su familia y de su comunidad afrontaron la pérdida.

Al adaptar su propia obra teatral a la gran pantalla, mantuvo la brillantez de los diálogos y la autenticidad del habla sureña. Aunque trasladar una historia concebida para un único escenario a un formato cinematográfico no estuvo exento de desafíos, su guion logró preservar un equilibrio único entre el humor más mordaz y la emoción más pura, regalando frases memorables que forman parte de la historia del cine.

La dirección de Herbert Ross: Rigor técnico y maestría con las actrices

Al frente del proyecto estuvo Herbert Ross, un realizador con una amplia y prestigiosa trayectoria como coreógrafo y director. Reconocido en la industria por su enorme sensibilidad y su talento para dirigir repartos corales femeninos (como ya demostró en Paso decisivo junto a Shirley MacLaine), aportó a la producción una solidez artesanal impecable.

El estilo de dirección se caracterizó por una disciplina férrea y un nivel de exigencia muy elevado en el set. Aunque este rigor generó ciertas tensiones durante el rodaje, su precisión a la hora de orquestar las escenas grupales permitió que las seis actrices principales brillaran sin opacarse entre sí.Supo extraer la vulnerabilidad y la fuerza de cada una de sus intérpretes, consolidándose como el guía indispensable para equilibrar el drama desgarrador con la comedia sutil.

Un reparto de estrellas en perfecta armonía

Uno de los grandes triunfos de la película es la química entre sus seis actrices principales. El trabajo de ensamble funciona como un reloj suizo donde cada personalidad complementa a la otra. Sally Field aporta una intensidad desgarradora como M'Lynn, la madre dispuesta a todo por proteger a su hija. Julia Roberts, en el papel revelación que catapultó su carrera al estrellato global, llena la pantalla de vulnerabilidad y luz como la joven Shelby.

A este dúo central se unen la magnífica Shirley MacLaine, soberbia en su papel de Ouiser, la vecina amargada y cascarrabias pero de gran corazón; Olympia Dukakis como la sofisticada y ocurrente Clairee; y Daryl Hannah en el papel de Annelle, la tímida muchacha que encuentra una nueva vida bajo la protección de Truvy. El elenco masculino, compuesto por actores como Tom Skerritt, Sam Shepard y Dylan McDermott, acompaña con gran elegancia el protagonismo indiscutible de este grupo de mujeres.

Fotografía y atmósfera: El calor del sur de Luisiana

El aspecto visual de Magnolias de acero fue fundamental para envolver al espectador en el ambiente acogedor y melancólico del sur estadounidense. Bajo la dirección de fotografía del renombrado John A. Alonzo (responsable de la luz en clásicos como Chinatown), la cámara utiliza una iluminación naturalista y tonos dorados muy cálidos que transmiten la sensación de un hogar constante.

Alonzo supo alejarse del origen teatral de la obra al sacar la cámara a los exteriores reales de Natchitoches, Luisiana, y al mismo tiempo mantener una cercanía íntima dentro del salón de belleza. La composición de planos alterna encuadres corales donde vemos a las actrices interactuar simultáneamente, con potentes primeros planos en los momentos de mayor impacto emocional, capturando cada lágrima y cada sonrisa con enorme delicadeza.

La música de Georges Delerue: El aliento emotivo del filme

La banda sonora es, sin duda, uno de los componentes más conmovedores de la película. Compuesta por el maestro francés Georges Delerue, la música acompaña sutilmente la evolución de los personajes y mezcla hábilmente una orquestación clásica de cuerdas con instrumentación folclórica del sur, incluyendo sutiles toques de guitarra acústica y banjo.

El tema principal es una pieza de una belleza nostálgica inolvidable que evoca la fragilidad de la vida y la belleza de la verdadera amistad, esta actúa como un hilo conductor que hila los momentos festivos (como las bodas o las celebraciones navideñas) con las secuencias más desgarradoras, elevando la carga dramática sin caer nunca en el exceso estruendoso.

Lo que dijo la crítica: Entre la devoción por el reparto y el debate del melodrama

Tras su estreno en 1989, la crítica cinematográfica recibió la película con reseñas que provocaron cierta división, aunque centrando sus alabanzas en el talento desbordante de su elenco. Críticos de renombre destacaron la increíble dinámica entre las actrices y la capacidad del guion para regalar diálogos memorables llenos de humor ácido y comedia de costumbres.

Sin embargo, la prensa especializada también mantuvo cierto debate sobre su tono. Algunos sectores calificaron la propuesta de "descaradamente manipuladora" o "lacrimógena", argumentando que la estructura buscaba la lágrima fácil en su tramo final y que la transición desde el escenario teatral no siempre lograba disimular cierta artificialidad en las situaciones. A pesar de estas reticencias, la crítica coincidió de forma unánime en que el magnetismo de sus protagonistas y el despegue cinematográfico de Julia Roberts hacían de la película un entretenimiento inolvidable.

Curiosidades de Dolly Parton en el rodaje

El paso de Dolly Parton por esta producción dejó anécdotas que reflejan el carácter y profesionalismo de la artista: Asistió a clases reales de peluquería previo a la filmación para dominar el uso de tijeras y peinados de manera creíble ante las cámaras. Ante las exigentes reprimendas del director Herbert Ross durante el rodaje, Dolly no se dejó intimidar y le respondió: "¡Es tu trabajo hacer que parezca que sé actuar!".

Profundamente conmovida por la trama, compuso la canción "Eagle When She Flies" inspirándose en el personaje de Shelby, tema que más tarde daría nombre a uno de sus álbumes más aclamados.


01/09/2026

Sombras acusadoras (Michael Anderson, 1958)

Anne Baxter y Richard Todd en Sombras acusadoras (1958), película rodada en la Costa Brava

Sombras acusadoras: suspense en la Costa Brava

Hace ya algunos años, en 2021, hablé en este blog de Sombras acusadoras (Chase a Crooked Shadow, 1958), la película de Michael Anderson protagonizada por Anne Baxter, Richard Todd y Herbert Lom. Entonces me interesaba especialmente su final y el curioso mensaje de Douglas Fairbanks Jr. pidiendo al espectador que no revelara el desenlace.

Ahora vuelvo sobre ella porque su rodaje en la Costa Brava merece bastante más atención. Tamariu, Palamós, Sant Antoni de Calonge, S'Agaró y las carreteras entre Sant Feliu de Guíxols y Tossa de Mar se convirtieron en escenarios de este thriller británico. Y detrás de aquellas imágenes hay unas cuantas historias interesantes.

Anne Baxter llega a Tamariu

El rodaje comenzó en mayo de 1957 y una parte de los exteriores se realizó en la Costa Brava. Tamariu fue uno de los principales escenarios de la película y todavía hoy pueden reconocerse algunos de sus lugares. Para los habitantes de la zona, la llegada de una producción internacional con una estrella como Anne Baxter no debió pasar precisamente desapercibida.

El archivo histórico de Palafrugell conserva fotografías tomadas durante aquel rodaje por el fotógrafo Josep Granés Hostench. Una de ellas muestra a Anne Baxter sentada en el paseo de Tamariu en 1957. También se conservan testimonios de personas vinculadas a los hoteles de la localidad que recuerdan la presencia de sus protagonistas durante aquellas semanas.

Una de las fuentes locales más interesantes es la publicación municipal Tamariu i la seva gent. Allí se recuerda que Anne Baxter y Richard Todd rodaron escenas en la finca de La Musclera y en la terraza del hotel durante la primavera de 1957. Es uno de esos detalles que hacen que la película tenga un interés añadido para quien conozca la Costa Brava.


La casa de Anne Baxter

En la película, Kimberley Prescott vive en una espectacular villa situada junto al mar.La casa es La Musclera, situada entre Cala Pedrosa y Sa Perica, al sur de Tamariu. Reelstreets ha identificado allí varias escenas: la terraza, los alrededores de la casa y las vistas sobre la costa.

Es una de las localizaciones más interesantes para volver a ver la película hoy: comparar lo que aparece en pantalla con el lugar real permite comprobar cuánto ha cambiado —y cuánto permanece— de aquella Costa Brava de los años cincuenta.

Richard Todd y Anne Baxter al volante

Una de las grandes anécdotas del rodaje está relacionada con la persecución automovilística.La película contiene una espectacular secuencia en la que los protagonistas recorren a gran velocidad las carreteras de la costa. Y Richard Todd no utilizó un doble para la peligrosa secuencia de conducción, según el American Film Institute.

La historia resulta todavía más curiosa porque Anne Baxter también participó en las escenas de conducción. La carretera entre Sant Feliu de Guíxols y Tossa de Mar fue utilizada para parte de la secuencia y hoy pueden identificarse algunos de aquellos lugares. Reelstreets ha localizado incluso el punto de la carretera donde el personaje de Todd detiene el automóvil.

Dos coches de lujo

Richard Todd conduce un Lagonda LG 45R Rapide de 1937, mientras que Anne Baxter utiliza un Bentley S1 Continental de 1956. El Lagonda, además, es un automóvil extremadamente raro. Su presencia en aquellas carreteras añade todavía más espectacularidad a una persecución que hoy tiene un encanto especial precisamente porque se rodó en localizaciones reales.

Palamós se convierte en escenario de la historia

La película también se desplazó hasta Palamós. Una de las localizaciones identificadas es la antigua Casa Ribera, utilizada como comisaría. El edificio desapareció posteriormente, pero quedó conservado en la película como testimonio de aquel Palamós de los años cincuenta.

Reelstreets también identifica escenas en la actual avenida Onze de Setembre. Esto permite seguir el recorrido de los personajes por diferentes puntos de la comarca y comprobar cómo Michael Anderson utiliza el paisaje para crear una sensación de aislamiento.

La película comienza además con imágenes de Barcelona. Podemos reconocer diferentes lugares de la ciudad, entre ellos la Plaza Real y otros puntos del entorno urbano. 

Hay una curiosidad que me parece especialmente bonita. En muchas producciones internacionales de aquella época, los lugares españoles se convertían en otros lugares imaginarios. Pero en Sombras acusadoras ocurre algo diferente: Tamariu aparece mencionado en el propio diálogo de la película.


Douglas Fairbanks Jr. y el secreto

Douglas Fairbanks Jr. no solo fue el productor de la película, también tiene una pequeña aparición al final, después de los títulos de crédito. Y lo hace por un motivo muy concreto: pedir al público que no cuente el final.

El American Film Institute confirma que Fairbanks agradeció la ayuda de las autoridades españolas durante el rodaje y después apeló directamente al espectador para que mantuviera en secreto el desenlace Mucho antes de que existieran las redes sociales y de que cualquier estreno estuviera lleno de advertencias contra los spoilers, ya sabía perfectamente lo peligroso que podía ser contarle el final a alguien.

Y Fairbanks no quería aparecer en la película

Fairbanks Jr. fue presionado para realizar un cameo dentro de la historia, pero se negó. Finalmente sí aparece, aunque fuera de la narración convencional, después de los títulos, aunque en algunas copias solo se le oye la voz.


Michael Anderson y la etiqueta de Hitchcock

Cuando se habla de Sombras acusadoras aparece inevitablemente Alfred Hitchcock.La comparación tiene sentido: una mujer aislada, una identidad discutida, la duda sobre la propia percepción y una amenaza que se va haciendo cada vez más inquietante.

Pero reducir la película a "una película hitchcockiana" quizá sea demasiado cómodo. Michael Anderson consigue crear una atmósfera bastante opresiva y utiliza con inteligencia los espacios de la villa y los exteriores. Además, la fotografía de Erwin Hillier juega un papel fundamental en el contraste entre los luminosos paisajes mediterráneos y los interiores mucho más inquietantes.

Una Costa Brava de película

Sombras acusadoras pertenece además a una época especialmente interesante para los rodajes internacionales en la Costa Brava. Pocos años antes, Ava Gardner y James Mason habían rodado Pandora y el holandés errante en diferentes puntos de la costa. Después llegarían otras producciones internacionales.

La Costa Brava se estaba convirtiendo en un paisaje cinematográfico reconocible para espectadores de todo el mundo. Y Sombras acusadoras conserva una imagen especialmente interesante de aquel momento porque no utiliza solamente el paisaje como postal turística.

Y no voy a contar el final

Después de todo, sería bastante contradictorio dedicar un artículo a una película cuyo productor salió al final para pedir que no se revelara el secreto y terminar destripándola aquí.

Si quieren descubrir qué ocurre con el supuesto hermano de Kimberley, tendrán que ver la película.Y ya saben: quien guarda un secreto, guarda un amigo.

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