Boeing Boeing: El vuelo eterno del vodevil, de Hollywood a Granada
El anuncio de la representación de Boeing Boeing en Granada a mediados de junio ha despertado en mí el recuerdo de un título imprescindible de 1965. Aquella película reunió, ni más ni menos, que a Tony Curtis y Jerry Lewis, una pareja cómica tan extraña como fascinante que hoy, injustamente, apenas se cita al hablar de sus filmografías. Para quien no la haya visto, es todo un descubrimiento.
El fin de una era en la Paramount
La producción corría a cargo de Hall B. Wallis para la Paramount. Como recordarán mis lectores, en 1968 Wallis marcharía a la Universal al sentirse desplazado; este fue uno de sus últimos trabajos en "los estudios de la montaña". También marcó el adiós de Jerry Lewis a la casa donde pasó tres décadas, evolucionando de acompañante de Dean Martin a director de culto.
A partir de ese año, Lewis iniciaría una cierta decadencia comercial. La comedia estaba cambiando y su estilo ya no encajaba en los nuevos esquemas de la industria, pero en Boeing Boeing nos regaló una joya de transición.
Un reparto de altura y créditos ingeniosos
Escrita en 1960 por el francés Marc Camoletti, la obra fue un éxito rotundo en Europa. Wallis quiso rodarla en Roma para evitar la saturación de títulos en París, pero finalmente se mantuvo la capital francesa. Por el proyecto sonaron nombres como Mastroianni, Gassman o Peter O’Toole, e incluso Shirley MacLaine y Janet Leigh para los papeles femeninos.
Finalmente, el reparto se cerró con la dupla Curtis-Lewis. Es curioso observar los créditos iniciales, donde sus nombres giran en círculo para evitar que uno aparezca sobre el otro; un recurso que me recuerda al que usaron en España para El balcón de la luna, donde Paquita Rico, Carmen Sevilla y Lola Flores compartieron cartel sin jerarquías.
La sorpresa de un Jerry Lewis contenido
Tony Curtis estaba en su apogeo y su interpretación es, como siempre, excelente. Sin embargo, la sorpresa es Lewis: aquí abandona las muecas y ofrece un trabajo contenido, casi de actor de carácter. El crítico Ángel Martínez Tomás lo dejó claro en La Vanguardia (20-3-1965):
"De Jerry Lewis hemos de proclamar que es la mejor interpretación cinematográfica que hemos visto... no se comporta como el cretino atolondrado e injustamente encasillado, sino como un estupendo actor cómico que queda muy por encima de Tony Curtis".
Mención aparte merecen las azafatas (Dany Saval, Christiane Schmidtmer y Suzanna Leigh) y, por supuesto, la inmensa Thelma Ritter, una de las mejores actrices secundarias de la historia, que aquí vuelve a ser el pilar de la trama.
Del celuloide a las tablas de hoy
El argumento es pura ingeniería de vodevil: el playboy Bernard Lawrence (Curtis) mantiene una relación con tres azafatas de distintas líneas aéreas, aprovechando sus horarios para que nunca coincidan en su piso de París. El conflicto estalla cuando los nuevos aviones "jets", más veloces, rompen sus cuadrantes y las traen a todas a la vez.
Tras las versiones históricas en España de Juanjo Menéndez, Luis Varela o Paco Mir, ahora llega la dirección de Ricard Reguant. Con Andoni Ferreño y Agustín Bravo al frente, la obra apuesta por la diversión pura. Como dice Ferreño: "Es la obra cumbre del vodevil moderno y no tiene mensaje, solo aspira a proporcionar diversión". En esta puesta en escena, el papel de Thelma Ritter cambia de género y recae en Alberto Closas, actualizando elementos como el uso del móvil, pero respetando la máxima de Arturo Fernández: un gran decorado para un gran vodevil.
Conclusión
Mucha suerte para este Boeing Boeing. Ojalá esta gira nos devuelva la risa necesaria en esta era post-COVID y sirva para que muchos recuperen la película original. La tienen disponible en DVD y en la plataforma Filmin.
Fuentes consultadas:
Hemeroteca de La Vanguardia: Crítica de cine, marzo de 1965.
Archivo Paramount Pictures: Producciones de Hall B. Wallis (1960-1968).
Notas de producción teatral: Gira Boeing Boeing 2026, dirección de Ricard Reguant.

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