/ } }

14/02/2026

Orfeo negro (Marcel Camus, 1959)



Análisis completo de Orfeo negro: dirección de Marcel Camus, banda sonora de Jobim y Bonfá, y el impacto de su estreno en España. Un viaje visual y musical por la Palma de Oro que definió la Bossa Nova y el cine brasileño. ¡Entra y descúbrelo!

La historia de Orfeo negro (1959) comienza con la fascinación de un hombre por una tierra que no era la suya. Su director, Marcel Camus, un cineasta francés que procedía del campo de la pintura y la escultura, decidió alejarse de los estudios de París para buscar una narrativa más sensorial. Tras formarse con maestros como Luis Buñuel, encontró en Brasil la oportunidad de demostrar que los grandes mitos de la humanidad no pertenecen a los museos, sino que siguen latiendo en los lugares más humildes del mundo moderno.

Basada en la obra teatral Orfeu da Conceição de Vinícius de Moraes, la película se convirtió en una obra clásica del séptimo arte, impermeable al tiempo. Logró el histórico doblete de la Palma de Oro en Cannes y el Óscar a la Mejor Película Extranjera, situando a la cultura brasileña en el epicentro del prestigio internacional. La crítica de la época, reflejada en los archivos de ABC, la describió como una "asombrosa cinta" que recibió una de las mayores ovaciones recordadas en la historia del festival francés.

El argumento despliega una narrativa circular que comienza y termina con el sol sobre el morro. La historia sigue a Orfeo, un carismático conductor de tranvía, cuya vida cambia radicalmente al conocer a Eurídice, una joven campesina que llega a la ciudad huyendo de un destino oscuro. Su amor nace bajo la premisa mística de que sus almas ya se conocían desde tiempos inmemoriales, lo que eleva el romance a una dimensión metafísica en medio del caos festivo de Río de Janeiro.

Sin embargo (spoiler), la tragedia se impone cuando Eurídice intenta escapar de la Muerte y fallece. Orfeo inicia entonces un descenso al Hades, que Camus traslada magistralmente a la frialdad burocrática de una morgue y una oficina estatal solitaria. Como señalaba Luis María Ansón, que le dedicó, a raíz de una reposición en cines el 03-03-1971, en "La tercera del ABC" , la película evoluciona visualmente de los colores luminosos de la pasión a los tonos "cenicientos, plomizos y apizarrados" tras la pérdida de la amada, culminando cuando Orfeo cae por un barranco abrazado al cuerpo de Eurídice.

El descenso de Orfeo al Hades es una crítica a la realidad social. Terry Gilliam ha señalado en diversas ocasiones que una de las secuencias que más le impactaron y que resuena en su propia filmografía es la búsqueda de Eurídice en la oficina de objetos perdidos y el registro de desaparecidos. En esta, los papeles que vuelan por las escaleras y la frialdad representan una muerte burocrática; la idea de que una persona puede quedar reducida a un simple registro extraviado. Esta visión de una administración laberíntica e inhumana fue, en gran parte, una de las semillas que más tarde germinarían en la estética de su película Brazil.

La fotografía, a cargo de Jean Bourgoin, juega un papel narrativo vital al utilizar el Eastmancolor para crear una descarga estética donde la pintura y el cine se combinan. Utilizó una paleta cromática de una saturación casi hipnótica para acentuar el contraste entre la vida y la muerte. La cámara no solo registra la acción, sino que se convierte en un testigo del destino, moviéndose con una fluidez que imita el ritmo de la samba y elevando la favela a la categoría de escenario de belleza mítica.

En cuanto al reparto, Camus evitó a las grandes estrellas para buscar una veracidad que solo actores novatos podían aportar. El papel de Orfeo recayó en Breno Mello, un futbolista profesional descubierto por el director mientras caminaba por la calle. Sus palabras en el filme —"Mi corazón es como un pájaro saciado con una gota de rocío"— quedaron grabadas en la memoria de la crítica como símbolo de la sensibilidad del personaje.

Por su parte, la actriz Marpessa Dawn dio vida a una Eurídice de mirada melancólica. Según los archivos de Blanco y Negro, Camus la localizó en Londres después de que su primera opción para el papel fuera rechazada debido a la oposición del novio de la chica original. Durante su visita a Madrid en 1959, Marpessa fue captada por la prensa paseando por el Rastro y ensayando pasos de flamenco, demostrando una espontaneidad que contrastaba con la seriedad del Madrid de la época.

Un detalle técnico excepcional fue la participación de Adhemar Ferreira da Silva, doble medallista de oro olímpico en triple salto, quien interpretó a la Muerte. Camus aprovechó su agilidad y estatura atlética para dotar al antagonista de un movimiento inquietante y sobrenatural mientras acechaba entre la multitud del Carnaval. Este elenco se completó con habitantes reales de las favelas y músicos de las escuelas de samba locales, lo que otorgó al filme una verdad humana imposible de replicar en un estudio.

Dentro del entramado sonoro, la banda sonora se sostiene sobre pilares emocionales opuestos y es considerada el legado más duradero del filme. Con composiciones de Antônio Carlos Jobim y Luiz Bonfá, la película fue la plataforma mundial de la Bossa Nova. Temas como "A Felicidade" plantean que la alegría del pobre es una ilusión fugaz, mientras que "Manhã de Carnaval" emerge como el corazón místico de la obra, una pieza que cautivó al mundo y se convirtió en un estándar del jazz.

En España, el estreno el 27 de octubre de 1959 en los cines fue un acontecimiento social. Fue recibida como una explosión de color y libertad y Camus fue visto como el gran descubridor del Brasil moderno para el público español, influyendo profundamente en músicos y cineastas locales que encontraron en estas composiciones un puente entre la técnica clásica y los nuevos ritmos latinoamericanos como Rafael Gil en Samba (1965) con Sara Montiel.

Finalmente (spoiler), el legado de la obra se cierra con la música sobreviviendo a la muerte del héroe. Tras la caída de los amantes, los niños recogen la guitarra de Orfeo y, al ritmo de "Samba de Orfeu", una niña baila mientras un niño toca para convencer al sol de que salga una vez más. Este final transforma la tragedia en esperanza: el Orfeo físico desaparece, pero su espíritu renace en la infancia, asegurando que, mientras alguien pulse esas cuerdas, la luz siempre vencerá a la oscuridad sobre la favela.


Si os interesa, he iniciado un nuevo canal en el que analizo la película con clips de esta, os dejo el enlace y os invito a que os suscribáis





Fuentes:

  • Hemeroteca ABC Madrid: Crónicas de estreno (1959), análisis de Luis María Ansón (1971), obituario de Marcel Camus (1982) y retrospectiva en Filmoteca TV (1986).

  • Blanco y Negro: Reportaje gráfico de la visita de Marpessa Dawn a Madrid (1959).

  • ABC Cultural: Investigación sobre el mito de Orfeo y la tradición órfica (2010).

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Orfeo negro (Marcel Camus, 1959)

La historia de Orfeo negro (1959) comienza con la fascinación de un hombre por una tierra que no era la suya. Su director, Marcel Camus , u...