El multimillonario: Marilyn Monroe, Yves Montand y el musical crepuscular de George Cukor
Coincidiendo con el centenario de Marilyn Monroe, merece la pena recuperar una de sus películas menos redondas, pero también una de las más curiosas de su última etapa: El multimillonario (Let’s Make Love, 1960), dirigida por George Cukor.
El multimillonario es una comedia musical elegante, irregular, muy de estudio, pero atravesada por la presencia magnética de Marilyn Monroe y por la curiosa entrada de Yves Montand en el Hollywood más glamuroso.
Estrenada en España en 1961, la película llegaba con varios reclamos: el prestigio de George Cukor, el atractivo internacional de Montand, los cameos de lujo de Bing Crosby, Gene Kelly y Milton Berle, y, sobre todo, una Marilyn que ya no estaba en el centro despreocupado del Hollywood dorado, sino en una etapa más compleja.
Un millonario que quiere aprender a ser otro
La historia parte de una idea muy de comedia clásica. Jean-Marc Clément, un multimillonario interpretado por Yves Montand, descubre que en una revista musical van a burlarse de él. Decide acudir a los ensayos para ver cómo lo retratan, pero allí lo confunden con un actor contratado para interpretar precisamente al millonario.
En lugar de aclarar el equívoco, acepta el juego. La razón es sencilla: se ha quedado fascinado por Amanda Dell, la cantante y actriz interpretada por Marilyn Monroe. Así, el hombre que lo tiene todo acaba haciéndose pasar por un actor corriente, obligado a aprender a cantar, bailar y hacer reír para conquistar a una mujer que ignora quién es realmente.
Aspecto técnico: lujo Fox, CinemaScope y Color DeLuxe
El multimillonario fue una producción de la 20th Century Fox, producida por Jerry Wald, rodada en CinemaScope y Color DeLuxe con guion de Norman Krasna, El formato panorámico le va bien a los espacios teatrales, a los ensayos y a los números musicales. Es una comedia musical de estudio, elegante, cuidada, con decorados amplios y un acabado visual sofisticado.
La crítica española reconocía que la película tenía un claro “alarde de medios” en su realización, además de una ambientación certera y una interpretación agradable. Pero también advertía que, pese a lo gratas que resultaban sus imágenes, el resultado no llegaba a ser el espectáculo arrebatador que quizá se pretendía.
George Cukor, director de actrices
George Cukor era uno de los grandes nombres de la comedia sofisticada americana y tenía fama de ser un extraordinario director de actrices. En El multimillonario, esa fama se confirma especialmente cuando aparece Marilyn. La película puede flaquear en algunos pasajes, pero la cámara parece comprender que ella es el verdadero centro de gravedad.
Un recorte televisivo de ABC Sevilla de 1990, al anunciar la emisión de la película, hablaba de “la conjunción del maestro George Cukor” con Marilyn Monroe y Yves Montand. Cukor sabe filmar a Marilyn. En cuanto ella aparece, el film parece respirar de otra manera. Su presencia transforma escenas que, en otras manos, podrían haber quedado como simple comedia ligera.
Marilyn Monroe: centenario de un mito y última etapa de una estrella
El multimillonario permite mirar a Marilyn desde un ángulo muy atractivo: no solo como icono de belleza, sino como actriz que seguía luchando por ser tomada en serio.
La crítica de ABC Madrid de 1961 resulta especialmente interesante porque decía que quizá era en esta película donde habían encontrado a Marilyn Monroe “más actriz” después de su trabajo junto a Laurence Olivier. Y añadía que, por supuesto, estaba “sumamente sugestiva”.
Marilyn arrastraba una batalla constante por demostrar que había en ella algo más que fotogenia, sensualidad y mito. Su personaje era una artista de revista musical de Broadway, y lo hacía con esa mezcla tan suya de ingenuidad calculada, fragilidad, picardía y dominio absoluto del encuadre.
Su gran momento es la canción “My Heart Belongs to Daddy”, de Cole Porter. Es la escena que más ha sobrevivido de la película: Marilyn en escena, con una presencia física y musical que recuerda por qué incluso una obra irregular puede quedar fijada en la memoria gracias a un solo número.
Yves Montand: el prestigio europeo ante Hollywood
Yves Montand llegaba a la película con una imagen muy distinta a la de Marilyn. Era una figura europea de prestigio, asociado a títulos como El salario del miedo, y también un cantante muy reconocido.
El ABC señalaba en 1961 que el papel estaba bastante alejado de otros trabajos suyos. Pero también indicaba que en el film asomaba el Montand intérprete de canciones y el artista con rasgos humorísticos, más ligero, como galán internacional, cantante y cómico ocasional. Sin embargo, el desequilibrio es evidente. Él interpreta al multimillonario, pero Marilyn es quien parece poseer la verdadera riqueza cinematográfica de la película.
Un reparto con secundarios y cameos de lujo
Junto a Marilyn y Montand aparecen Tony Randall, como asesor y hombre de confianza del protagonista; Frankie Vaughan, ligado a la parte musical; y Wilfrid Hyde-White, secundario elegante de comedia clásica.
Pero uno de los detalles más simpáticos del reparto está en sus apariciones especiales. En la película intervienen Bing Crosby, Gene Kelly y Milton Berle, interpretándose a sí mismos. Estos cameos dan a la película un aire de homenaje al mundo del show business.
La crítica española: entre el encanto y la decepción
La crítica publicada por ABC en 1961 fue bastante equilibrada. Reconocía que la película tenía algo de “novela rosa”, con ligeras licencias picantes, y que estaba desarrollada con habilidad. Pero también señalaba un problema de ritmo: la parte de los ensayos del multimillonario para convertirse en cantante y caricato se prolongaba demasiado y resultaba “bastante desangelada”.
Curiosamente, casi treinta años después, el tono de ABC Sevilla era mucho más entusiasta al presentarla en televisión. La describía como una comedia “brillante”, “divertida” y “chispeante”, con Montand perfecto como “soltero de oro” y Marilyn aportando “todo el picante y la chispa” al personaje de Amanda.
Esa diferencia es reveladora. Con el tiempo, en cambio, gana interés como documento de una época: una comedia musical tardía, elegante, con una Marilyn todavía deslumbrante y un Hollywood clásico que empezaba a cambiar.
El affaire Marilyn-Montand: la película y la leyenda
No se puede hablar de El multimillonario sin mencionar la historia que rodeó su rodaje. Un recorte de ABC Sevilla de 1988, con motivo de un homenaje a Yves Montand en el Lincoln Center de Nueva York, recordaba que, pese a sus numerosos éxitos, para muchos norteamericanos Montand quedó unido a su relación con Marilyn Monroe durante el rodaje de esta película.
El propio Montand contaba que al principio todo fue una relación laboral. Ella estaba contenta de trabajar con un europeo y él encantado de trabajar con ella. Él apenas sabía inglés y ella no hablaba francés, por lo que muchas veces tenían que comunicarse casi por señas.
El testimonio de Montand es muy revelador porque también habla de la ambición artística de Marilyn. Según él, ella tenía una enorme personalidad y un carisma extraordinario, pero quería ser considerada una gran actriz.El episodio sentimental dio publicidad y leyenda al film, pero conviene no reducir la película a ese cotilleo.
Un musical tardío, una Marilyn todavía luminosa
El multimillonario no es la mejor película de George Cukor ni la mejor comedia de Marilyn Monroe. Tampoco es un musical inolvidable en conjunto. Tiene pasajes lentos, números desiguales y una historia que quizá prometía más de lo que finalmente ofrece.
Pero tiene algo que la hace muy recuperable: Marilyn Monroe en un momento de transición, todavía luminosa, todavía capaz de adueñarse de la pantalla, pero ya envuelta en una melancolía que hoy resulta inevitable.
